¿Qué hacer después de un derrame cerebral?
Accidente cerebrovascular

picture testimonial
/static/themes-v3/default/images/default/opinion/temoignage/intro.jpg?1516194360

VIVIR UN ACCIDENTE CEREBROVASCULAR GRAVE A LOS 21 AÑOS

Descubre la historia de Natacha (@Natacha2018) afectada por un accidente cerebrovascular isquémico (ACV) grave a la edad de 21 años. Después de una dolorosa experiencia de once años, finalmente se apaciguó y quiere compartir su historia.

¿Cómo sucedió este accidente Cerebrovascular?

En la tarde del 22 de diciembre de 2006, me "bloqueé", acababar de comenzar mis días libres de las prácticas para poder estudiar para mis exámenes de enero, por lo que se imponía una última salida antes de encerrarse. En el coche con mi mejor amigo, reímos como locos, mi último momento de felicidad antes de mucho tiempo... Llegamos a la fiesta, no tengo tiempo para saludar ya que bam bam bam... Por sorpresa, siento que algo anda mal, pierdo el equilibrio, me caigo, vomito, no tengo más fuerza y todo mi lado derecho está paralizado. La gente me habla, no los entiendo y ya no puedo expresarme más.

¿Cuál fué tu tratamiento médico más inmediato?

Mis amigos me llevan directamente a urgencias. Allí, me piden que me quede en la sala de espera... finalmente me reciben mientras llegan mis padres. La persona de urgencias declara que o he tomado drogas (¡nunca he tocado drogas duras!), o que he tenido un ataque epiléptico. Me quedo allí, tumbada, sin comprender nada y, por un momento, veo una luz muy blanca ... ¡En retrospectiva, creo que estuve muy lejos esa noche!

Llegué al hospital en un estado deplorable y todavía veo a mis padres enojarse por el estado de mi atuendo. Cuando, finalmente, me cambian, vuelvo a vomitar, por lo que me cambian de nuevo y me instalan sola en una habitación. Me encuentro en un estado de agotamiento total... Duermo durante dos días completos. ¿Estaba agotada a causa del trabajo? Hoy, ¡creo que sí!

Amigos y familia vinieron a verme pero estaba en un sueño profundo... solo recuerdo la visita de mi mejor amigo con dos amigos (a quienes no reconocí en ese momento), me preguntaron que había comido y les dije "cereales a la Bruce Willis y Cameron Diaz...". Dos días después, me dejaron ir a casa sin un diagnóstico real y medicamentos no adaptados: calmantes y pastillas para epilépticos. Duermo constantemente, no puedo hacer nada. Me recuperé de la parálisis en mi costado derecho, excepto la mandíbula.

Mis padres, confundidos, me llevaron de vuelta al hospital. Pasamos el día esperando a que nos atiendan, nos encontramos con alguien que nos dice cuando me ve que tengo algo más que un ataque epiléptico y que este hospital no tiene el material para hacer una resonancia magnética y que sería bueno si fuera a otro hospital... Lleguo a las 23:30, el departamento de resonancias magnéticas se reabre para mí. Es horrible, es tan ruidoso... Después de un ataque cerebrovascular, todos los ruidos violentos se multiplican. Es insoportable. El veredicto: derrame cerebral a los 21 años. Pero no me doy cuenta...

¿Qué sucedió entonces?

Me meten en una habitación en aislamiento durante 2-3 días. Nadie con quien hablar, ni televisión, ni siquiera una revista. Tengo que llamar para hacer mis necesidades y lavarme... horror total. Pero, sobre todo, estoy asustada. Es muy difícil para una chica joven darse cuenta de lo que está sucediendo. Me siento cansada, débil y estoy enfadada... ¡Solo quiero que me dejen en paz! Los doctores están constantemente encima de mi, probablemente porque soy muy joven para tener un accidente cerebrovascular grave. Me siento como una rata de laboratorio; recuerdo una vez cuando tuve 6 médicos alrededor de mi cama y ¡todavía no entendía nada!

¿Cómo has afrontado los siguíentes meses?

De vuelta a casa, estoy más perdida que nunca, pero la vida debe retomar su curso. Vuelvo a mis clases, a mis prácticas y, un poco más tarde, a mi vida social... Quiero correr, sin tomarme el tiempo de preguntarme ni de pensar en las causas de este infarto cerebral. En resumen, un sufrimiento constante me sigue día a día.

En momentos de desaliento total, afortunadamente mis padres están allí. Probablemente nunca hubiera terminado la escuela, nunca hubiera visitado las cataratas del Niágara o Nueva York. Tengo la suerte de tener padres que me han rodeado de amor mientras me empujaban a continuar.

¿Qué impacto tuvo el ACV en tu vida diaria?

Antes de la hemorragia cerebral, tenía un cuerpo perfecto, me sentía muy bien en mis zapatos, pero en el hospital comencé a tener un poco de bulimia... comer, comer, comer... solo eso me consolaba. Me dijeron: "No tomes la píldora, no fumes, come sano, mastica mucho chicle, toma asaflow (¿toda mi vida?), ve al neurólogo cada 6 meses y más si te quedas embarazada..." Y otra cosa: mi pérdida total de la libido. Durante un año, perdí todo deseo. Me molestaba que cualquiera me tocara y mis reglas tardaron mucho tiempo en regresar.

¿Cómo has logrado reconstruir tu vida?

Después de luchar durante tres años para terminar mis estudios, a causa de mis cursos intensivos de logopedia, mis sesiones psicológicas, mis visitas a neurólogos, psicopedagogo, no podía soportarlo más... Escapé y me embarqué en la mayor aventura de mi vida: nueve meses en Canadá, sola. Una experiencia única. Descubrí la libertad y finalmente fui yo misma.

Cuando volví, esta sensación de sufrimiento regresó. Pero lo asumí. Acepté un trabajo que básicamente no me pegaba nada. Al principio, me sentí bien, aprendí el oficio de vendedora, mis colegas fueron geniales, me convertí en asistente, me sentí feliz... pensé que remontaba el vuelo, pero no. Estaba aburrida, no me valoraron, no hubo reconocimiento... Duró siete años antes de que mi cuerpo dijera "basta". Renuncié y dejé mi zona de confort. Qué camino, qué batalla, pero qué felicidad.

¿Cuál es tu situación hoy?

Finalmente estoy feliz y casi satisfecha. Me tomo el tiempo para reconstruirme. Creo en mí, en el futuro, en la vida y creo que debería haberme tomado ese tiempo después de mi accidente cerebrovascular. Darme cuenta de que fue un llamado para cambiar algo en mi vida. Pero se necesitaron once años de dolor, sufrimiento e incomodidad para darme cuenta...

Solo estoy al comienzo de mi Everest, pero creo que estoy lista para vivir mi vida y encontrar la felicidad simple. ¡La belleza de la duda, lo desconocido que todavía tiene cosas bellas para ofrecerme! Gracias a la vida por darme esta fortaleza, estas experiencias, solo me quedo con lo mejor...

 

 

avatar
el 9/9/18

Sin luchar no se sale de nada . Increíble tu historia ❤️