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Pacientes Esteatosis hepática no alcohólica (EHNA)

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anonymous avatar Miembro Carenity • Animadora de la comunidad
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Buen consejero

Investigadores han descubierto que una proteína proinflamatoria participa en la progresión de la esteatohepatitis, una enfermedad hepática evolutiva sin tratamiento. Aprender más sobre su función podría ayudar a desarrollar opciones terapéuticas.

La esteatohepatitis no alcohólica (EHNA) es una patología que se produce en el hígado sano, pero que no proviene del consumo excesivo de alcohol. Se caracteriza por la acumulación progresiva de grasa en los hepatocitos (células hepáticas), un fenómeno llamado esteatosis hepática o "enfermedad del hígado graso", luego inflamación y degeneración de estas últimas.

Sus principales factores de riesgo son la obesidad, la diabetes tipo 2 y la hipertensión. Su progresión puede conducir a enfermedades graves, como la cirrosis o incluso el cáncer, pero actualmente no existe un tratamiento farmacológico para prevenirla. "La esteatosis es un mecanismo protector del cuerpo para capturar los ácidos grasos circulantes nocivos", dicen los investigadores de Inserm *, Philippe Gual y Albert Tran.

Su función comprobada en ratones

Durante varios años, los científicos han intentado comprender mejor los mecanismos de esta enfermedad para trabajar en las opciones de tratamiento. Este es ahora el caso, ya que estos investigadores del Inserm acaban de descubrir el papel de una proteína y esperan utilizarla para desarrollar enfoques terapéuticos y diagnósticos. La proteína en cuestión se llama CD44, presente en la superficie de muchas células inmunes.

Estudios previos realizados en animales han demostrado que esta está involucrada en los procesos inflamatorios del tejido adiposo y asociado con hígado graso, la famosa etapa anterior a la EHNA. Los investigadores han querido probar su posible participación en la progresión de la esteatosis a esteatohepatitis en roedores y humanos.

Primero usaron ratones genéticamente modificados que carecían de proteína CD44. Estos ratones fueron sometidos a una dieta específica, destinada a inducir esteatosis y luego esteatohepatitis. Los investigadores descubrieron que estos animales estaban protegidos contra ambos eventos. Luego realizaron un segundo experimento, esta vez con ratones que poseen la proteína CD44 y esteatohepatitis no alcohólica.

Al principio, bloquearon la acción del CD44 con la ayuda de un anticuerpo específico. Una acción que permitió una ligera mejoría en la inflamación del hígado. La razón radica en la caída en el número de macrófagos, estas células proinflamatorias, en este órgano. Esto no solo redució su número, sino que su función también cambió: estas células inicialmente proinflamatorias se volvieron antiinflamatorias.

"Estos resultados muestran que CD44 está implicada en la esteatohepatitis regulando el reclutamiento de macrófagos, así como su actividad. En ratones, se demostró que su papel es mucho más importante de lo que se pensaba anteriormente", dice Philippe Gual, responsable de este trabajo.

Una diferencia notable con hígados sanos

En el caso de los humanos, los científicos analizaron muestras biológicas incluyendo biopsias hepáticas realizadas en pacientes obesos durante la cirugía bariátrica, y muestras de control de personas delgadas. Era sumamente importante realizar este análisis en personas obesas ya que se observa esteatosis en la mayoría de los casos.

Los autores encontraron que el número de proteínas CD44 se correlacionaba con el daño sufrido por el hígado: su manifestación es mayor en la esteatosis y aún más en la esteatohepatitis, en comparación con los hígados sanos. También observaron que el nivel de CD44 encontrado en la sangre aumentó en los casos de esteatohepatitis. Para confirmar sus hallazgos, los investigadores realizaron, treinta meses después de la cirugía bariátrica y la pérdida de decenas de kilos, biopsias hepáticas en los mismos pacientes obesos.

La esteatohepatitis de los pacientes que la padecieron había retrocedido totalmente y el número de células con CD44 había disminuido considerablemente. "Todo este trabajo muestra que la proteína CD44 está fuertemente correlacionada con la evolución de la esteatohepatitis", concluyen los investigadores. Según ellos, analizar el nivel de esta proteína en la sangre podría servir como un biomarcador útil para ayudar a los médicos a hacer un diagnóstico.

*Instituto Nacional de la Salud y de la Investigación médica

Fuente: BFM

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