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Pacientes Nutrición / Metabolismo / Glándulas Endócrinas

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Temática de la discusión

Miembro Carenity • Animadora de la comunidad
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La esteatohepatitis no alcohólica es una enfermedad hepática que asocia una acumulación de grasa en las células con inflamación. Entre las poblaciones en riesgo: los diabéticos y los afectados por la presión arterial alta o la obesidad.

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NASH es el acrónimo en inglés de Esteatohepatitis no alcohólica. Es una enfermedad hepática crónica que combina la inflamación del hígado con la acumulación excesiva de grasa en las células (esteatosis). Esta enfermedad se debe en parte a una dieta que es demasiado rica en grasas, como la comida rápida y los azúcares que se encuentran en los refrescos. La NASH, también llamada EHNA en español, puede afectarnos a todos y evoluciona sin síntomas aparentes. Se estima que afecta a una de cada diez personas en países industrializados como España.

A día de hoy, esta enfermedad permanece sin soluciones terapéuticas. Si la inflamación es prolongada, aparece una fibrosis que puede complicarse en cirrosis, en insuficiencia hepática e incluso en cáncer. Por lo tanto, la única solución es el trasplante de hígado.

¿A qué personas concierne?

Está estrechamente relacionada con la diabetes y la obesidad, que tienen las proporciones de una epidemia. Potencialmente, afecta a todas las personas con una dieta desequilibrada rica en grasas y calorías, como las comidas rápidas y el consumo excesivo de refrescos. Afecta más a las personas de más de 45 años, especialmente a las mujeres, pero no evita a los niños, incluidos los menores de 10 años.

De hecho existe un fuerte vínculo entre el sobrepeso abdominal, la dislipidemia, la hipertensión arterial y la diabetes tipo 2. Un aumento de la cintura puede provenir de una acumulación de grasa visceral que es perjudicial para el hígado. Estas células de grasa desempeñan un papel activo en el abdomen al actuar como glándulas que continuamente secretan sustancias potencialmente dañinas.

¿Cómo prevenirla?

Primero debemos reducir los factores de riesgo para las enfermedades asociadas, a saber, la obesidad y la diabetes. Las medidas preventivas para estas enfermedades son principalmente modificaciones en el estilo de vida que apuntan a reducir el exceso de peso en un 10%. Esto implica un cambio en los hábitos alimenticios mediante la reducción de la ingesta de calorías, así como un aumento de la actividad física y una disminución en el estilo de vida sedentario.

La pérdida de exceso de peso del 10% y la disminución de la ingesta calórica normal en un 25% según la edad y el sexo. Evite la fructosa muy presente en bebidas gaseosas y comidas rápidas donde s epuede encontrar una gran cantidad de grasa. También es aconsejable aumentar el consumo de ácidos grasos poliinsaturados omega 3 y 6.

Más información sobre el tema en el foro Viviendo con esteatohepatitis no alcohólica.

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