Hepatitis B: saber más

La hepatitis B, causada por un virus altamente contagioso, puede convertirse en una enfermedad crónica. Lee a continuación las medidas de prevención, síntomas y tratamientos contra la enfermedad.

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La hepatitis B

¿Qué es la hepatitis B?

La hepatitis B es causada por un virus, el VHB, que es altamente contagioso. El cuerpo puede eliminar el virus de forma natural, pero en el 10% de los casos, la hepatitis B puede convertirse en una enfermedad crónica. De estos, alrededor del 20% de los casos desarrollan cirrosis hepática. Esta fase crónica puede ser más o menos activa en función de los pacientes, pero requiere seguimiento y a veces un tratamiento pesado.

Cuando se sufre de hepatitis aguda, el hígado puede inflamarse repentinamente y causar náuseas, vómitos, fiebre y dolores musculares. Con frecuencia, también ocurre que no aparecen síntomas de hepatitis; la mayoría de las personas logran superar la inflamación aguda en varios días o en unas pocas semanas. Sin embargo, a veces la inflamación no se cura; si la inflamación no desaparece después de 6 meses, es hepatitis crónica.

La prevalencia

En Europa, la hepatitis B se considera de baja endemia, y se estima que los portadores crónicos de la infección no superan los 2 millones de personas. La incidencia de la hepatitis B se estima en unos 41 casos por millón de habitantes. Sin embargo, existe una vacuna para prevenir la hepatitis B, que reduce su incidencia.

Los síntomas

Los síntomas de la hepatitis B son variados y a menudo difíciles de determinar, y los pacientes pueden no tener síntomas evidentes en la fase aguda de la infección por VHB, incluso si son capaces de transmitir la enfermedad: esto se denomina portador sano.

En algunos casos, el inicio de la infección puede estar relacionado con:

- La alteración del color de la piel, es decir, ictericia (coloración amarilla de la piel y de las mucosas, debido a un aumento de la bilirrubina en la sangre superior a 3 mg/100 ml)
- Fatiga intensa
- Fiebre
- Comezón y picazón
- Náuseas y vómitos
- Heces claras
- Orina oscura
- Dolor proyectado hacia el hipocondrio derecho (donde se encuentra el hígado) y posiblemente hacia el hombro derecho

Cuando se diagnostica la hepatitis B, el aumento de las transaminasas y la bilirrubina es siempre observable; sin embargo, el diagnóstico de la hepatitis B sólo puede confirmarse mediante la determinación de marcadores virales específicos a través de un análisis de sangre.

¿Cómo detectar la hepatitis B?

Un análisis de sangre es la única manera de detectar esta enfermedad B porque la mayoría de las personas con el virus no experimentan síntomas.

Es un médico generalista quien prescribe el examen después de evaluar los riesgos asumidos por el paciente. El paciente también tiene la posibilidad de acudir a un centro de detección o de cribado.

Una vez que se toma la muestra de sangre, los médicos buscarán la presencia del antígeno de Hbs, que es uno de los componentes del virus de la hepatitis B. Su investigación también se centrará en los anticuerpos producidos por el cuerpo para combatir esta infección. Dependiendo de la variedad de estos anticuerpos, los biólogos podrán saber si la infección es reciente o antigua.

¿Cuánto tiempo tenemos que esperar los resultados?

El resultado de la prueba se devuelve unos días después de la prueba de sangre. Tanto si es positivo como negativo, es el médico que lo prescribe quien debe explicar su significado al paciente y darle el procedimiento a seguir (exámenes adicionales, vacunación, consejos de prevención, etc.).

¿Cuándo hacer la prueba?

El examen no debe realizarse en un momento aleatorio. Inmediatamente después de la contaminación, no aparecerá nada en los análisis durante un período de diez días a un mes. Esto se denomina "período ventana" (el período durante el cual una persona infectada con un virus es indetectable). Por eso, en caso de tomar riesgos, es necesario hablar con su médico lo antes posible. Si es necesario, decidirá el momento más adecuado para llevar a cabo la prueba.

¿Cómo se transmite la hepatitis B?

Pequeñas cantidades de fluidos corporales son suficientes para transmitir el virus; además, el VHB es muy resistente incluso en entornos al aire libre, y puede permanecer infeccioso durante aproximadamente un mes fuera del cuerpo humano.

La hepatitis B se transmite principalmente por transmisión sexual. El VHB puede penetrar en el cuerpo a través de lesiones cutáneas microscópicas o de las membranas mucosas. La transmisión del virus también puede ocurrir a través de instrumentos que potencialmente pueden entrar en contacto con la sangre, como cuchillas de afeitar, jeringas, cepillos de dientes, etc. Los instrumentos utilizados para realizar tatuajes y piercings también están en riesgo.

La hepatitis B se transmite en los recién nacidos por la madre. Sin embargo, el virus no se puede contraer a través del sudor o las lágrimas de una persona infectada.

La prevención

La vacunación contra la hepatitis B es el primer pilar para la prevención de esta enfermedad, por lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere la vacunación contra este virus después del nacimiento, en diferentes dosis. La vacunación protege por 8 años, después de lo cual se requiere una vacuna refuerzo para extender la protección por 8 años adicionales.

También hay otras medidas que pueden ser necesarias, como el cumplimiento de medidas específicas de higiene, especialmente para las personas más vulnerables: las personas que entran en contacto frecuente con sangre (incluidas las transfusiones de sangre), las personas que consumen drogas con jeringuillas o las personas que tienen relaciones sexuales sin protección con diferentes parejas, así como las que viajan a zonas epidémicas de esta enfermedad.

La prevención con gammaglobulina es efectiva para la hepatitis viral B. Debe realizarse dentro de las 48 horas siguientes a una posible contaminación: esta prevención del VHB está indicada para personas especialmente expuestas a sangre contaminada (personal sanitario, etc.).

El tratamiento

El tratamiento se hace necesario cuando la hepatitis se ha vuelto crónica porque el organismo no ha eliminado el virus solo. El tratamiento de la infección crónica por hepatitis B requiere conocer el virus y su historia natural, es decir, su evolución y los beneficios potenciales del tratamiento elegido. El objetivo principal del tratamiento de la hepatitis B será prevenir complicaciones, mientras que el segundo objetivo es reducir el número de portadores crónicos que pueden transmitir el virus.

Dependiendo de las características de la infección por hepatitis B, el médico puede elegir un tratamiento médico como Interferón, Lamivudina, Adefovir, Entecavir, Telbivudina, Tenofovir, Emtricitabina.

Fuentes

SNFGE https://www.snfge.org/

Ministerio de la salud francés https://solidarites-sante.gouv.fr/ 

Organización Mundial de la Salud https://www.who.int/fr/news-room/fact-sheets/detail/hepatitis-b

Centro Hepatobiliario Paul Brousse http://www.centre-hepato-biliaire.org/maladies-foie/hepatites-virales/hepatite-b.html

Instituto Francés de Prevención y de Educación Sanitaria http://inpes.santepubliquefrance.fr/10000/themes/hepatites/hepatite-B.asp

Hépatite info service http://www.hepatites-info-service.org/

 

 

Última actualización: 14/12/17

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Autor: Equipo editorial de Carenity, Equipo editorial

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