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4 respuestas

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Temática de la discusión


• Miembro Embajador
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Buen consejero

 Hola a todos/as,

A todo ser humano, nos encantan las historias, no sólo aquellas que nos hacen soñar sino también las historias para reflexionar que tocan nuestras fibras más sensibles. El poder de los cuentos de Psicología radica en que no intentan convencernos, por lo que no asumimos una actitud defensiva a priori sino que nos mostramos más receptivos, escuchamos su mensaje y luego reflexionamos sobre ello.😊

Espero sea interesante y útil

Feliz tarde a todos/as

EL PESO DE UN VASO DE AGUA

Un psicólogo estaba desarrollando una sesión grupal cuando, de repente, levantó un vaso de agua. Todos esperaban la típica pregunta: “¿Está medio lleno o medio vacío?”

Sin embargo, preguntó:

- ¿Cuánto pesa este vaso?

Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos. El psicólogo les respondió:

- El peso absoluto no es importante. Depende de cuánto tiempo lo sostengo. Si lo sostengo un minuto, no representará un problema, pero si lo sostengo durante una hora, me dolerá el brazo. Si lo sostengo un día, mi brazo se entumecerá y paralizará. El peso del vaso no ha cambiado, siempre es el mismo. Pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado y más difícil de soportar se vuelve.

Moraleja: Este cuento psicológico nos recuerda que las preocupaciones, los pensamientos negativos, los rencores y el resentimiento son como ese vaso de agua. Si pensamos en ellos un rato, no pasa nada. Si pensamos en ellos todo el día, empiezan a doler. Y si pensamos en ellos durante toda la semana, acabaremos sintiéndonos paralizados e incapaces de hacer nada. Por eso, debemos aprender a dejar ir todo aquello que puede dañarnos.🤔

Inicio de la discusión - 3/8/18

Historias para reflexionar


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Me ha encantado la historia!!

Historias para reflexionar

• Miembro Embajador
Publicado el
Buen consejero

@Sury_13  Gracias,

Mucho ánimo y fuerza

Saludos

Almu

Historias para reflexionar

• Miembro Embajador
Publicado el
Buen consejero

Buenos días,

Publicamos otras de esas historias para reflexionar. Recordar que su propósito no es convencernos sino sentarnos a reflexionar.

Espero os guste

4. El frasco de la vida

Un profesor quería darle una enseñanza que animara a reflexionar a sus alumnos sobre la vida. De pie, frente a los jóvenes, sacó de debajo de la mesa un gran frasco y lo colocó sobre la mesa. Luego sacó una docena de pelotas de golf y empezó a colocarlas una por una dentro del frasco.

Cuando el frasco estuvo lleno hasta el tope y no podía colocar más pelotas, le preguntó a sus estudiantes:

- ¿Está lleno este frasco?

Todos dijeron un sí rotundo.

Entonces les preguntó:

- ¿Estáis seguros?

Y sacó de debajo de la mesa un cubo con piedras pequeñas. Las echó dentro del frasco y las movió, de manera que las piedras se fueran acomodando en el espacio vacío entre las pelotas de golf.

Cuando terminó, volvió a preguntarles si el frasco estaba lleno.

Esta vez el auditorio ya suponía lo que vendría y uno de los asistentes dijo en voz alta: “Probablemente no”.

Muy bien contestó el expositor. Sacó de debajo de la mesa un cubo lleno de arena y empezó a echarlo en el jarro. La arena se acomodó en el espacio entre las piedras grandes y las pequeñas.
Una vez más pregunto al grupo: ¿Está lleno este jarro?

Esa vez, los estudiantes pensaron que sí estaría lleno, ¡era imposible meter nada más!

Una vez más, el maestro sacó arena de debajo de la mesa y la vertió en el frasco, de manera que ocupara los espacios que habían dejado las piedras pequeñas. Cuando terminó, miró al auditorio y preguntó:

- ¿Cuál creen que es la enseñanza de esta pequeña demostración?

Uno de los estudiantes levantó la mano y dijo:

- La enseñanza es que no importa cuán lleno esté tu horario, si lo intentas, siempre podrás incluir más cosas.

- ¡No! - replicó el expositor - la enseñanza es que si no pones las piedras grandes primero, no podrás ponerlas en otro momento.

Morajela: En la vida, como en el frasco, debemos preocuparnos por aquellas cosas o personas verdaderamente importante, que representan esas pelotas de golf. Si perdemos el tiempo en nimiedades o en proyectos que no nos reportan satisfacción ni son significativos, al final corremos el riesgo de no tener espacio para las cosas realmente importantes.

Historias para reflexionar

• Miembro Embajador
Publicado el
Buen consejero

Buenos días,

Hoy otra de esas historias que nos hacen pensar, una gran lección en una vida tan automática, de estrés y de mucha competitividad

Espero les aporte algo positivo

Buen día a todos/as

El coleccionista de insultos

Cerca de Tokio vivía un gran samurái que se dedicaba a enseñar el budismo a los jóvenes. Aunque tenía una edad avanzada, corría la leyenda de que era capaz de vencer a cualquier adversario.

Un día, un guerrero conocido por su falta de escrúpulos pasó por la casa del anciano samurái. Era famoso por provocar a sus adversarios y, cuando estos perdían la paciencia y cometían un error, contraatacaba. El joven guerrero jamás había perdido una batalla.

Conocía la reputación del viejo samurai, por lo que quería derrotarlo y aumentar aún más su fama. Los discípulos del maestro se opusieron pero el anciano aceptó el desafío.

Todos se encaminaron a la plaza de la ciudad, donde el joven guerrero empezó a provocar al viejo samurái:

Le insultó y escupió en la cara. Durante varias horas hizo todo lo posible para que el samurái perdiera la compostura, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, ya exhausto y humillado, el joven guerrero se retiró.

Decepcionados por el hecho de que su maestro aceptara tantos insultos y provocaciones sin responder, sus discípulos le preguntaron:

- ¿Cómo ha podido soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usó su espada, aunque pudiera perder en vez de mostrarse como un cobarde ante todos nosotros?

El anciano les contestó:

- Si alguien se acerca a ti con un regalo y no lo aceptas, ¿a quién le pertenece el regalo?

- A quien intentó entregarlo, por supuesto - respondió uno de los discípulos.

- Pues lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos – explicó el maestro - Cuando no los aceptas, siguen perteneciendo a quien los llevaba consigo.

Moraleja: Este cuento psicológico nos enseña que debemos medir nuestras reacciones ya que cuando nos enfadamos o frustramos con los demás, en realidad lo que estamos haciendo es cediéndoles el control. Muchas personas se comportan como sumisas y muy dependientes, dispuestas a dejar sus frustraciones e ira donde se lo permitan.