Primavera: ¿por qué nuestro cuerpo (y nuestro estado de ánimo) cambian con la estación?
Publicado el 23 may. 2026 • Por Candice Salomé
Con la llegada de la primavera, muchas personas experimentan cambios difíciles de explicar.
Un repunte de energía para algunos, un cansancio inusual para otros, cambios de humor, una motivación fluctuante…
Estas sensaciones pueden sorprender, sobre todo cuando aparecen sin motivo aparente. Sin embargo, a menudo reflejan una realidad biológica: nuestro cuerpo se está adaptando a un nuevo entorno.
¡Te lo contamos todo en nuestro artículo!
El cuerpo ante las estaciones: un equilibrio en constante cambio
Nuestro organismo funciona según unos ritmos internos, denominados ritmos biológicos.
Estos ritmos se ven influidos por factores externos como la luz, la temperatura o la duración del día.
La primavera marca una transición importante:
- los días se alargan
- las temperaturas aumentan
- la exposición a la luz cambia rápidamente
Por lo tanto, el cuerpo debe recalibrar varios sistemas al mismo tiempo, lo que puede crear una sensación de desequilibrio temporal.
La luz: la directora de orquesta de nuestro organismo
Una influencia directa sobre el reloj biológico
La luz natural desempeña un papel fundamental en la regulación de nuestro reloj interno.
En el cerebro, una estructura llamada núcleo supraquiasmático sincroniza nuestros ritmos biológicos con el entorno.
Cuando los días se alargan, este sistema debe adaptarse, lo que puede llevar varios días, o incluso semanas.
Melatonina, serotonina… un nuevo equilibrio
La primavera modifica la producción de varias hormonas:
- la melatonina, que regula el sueño, disminuye con el aumento de la luz
- la serotonina, implicada en el estado de ánimo, tiende a aumentar
Este reequilibrio puede provocar:
- trastornos del sueño transitorios
- una sensación de desfasamiento
- variaciones de humor
El "cansancio primaveral": un fenómeno real
Un periodo de adaptación fisiológica
Contrariamente a lo que se suele creer, la primavera no siempre va acompañada de inmediato de un repunte de energía.
El cuerpo debe adaptarse a nuevos ritmos hormonales y biológicos. Esta fase de transición puede traducirse en un cansancio pasajero.
Una desincronización temporal
Algunas personas describen una sensación de desfase entre su energía y su entorno.
Este fenómeno es similar a lo que se puede sentir al sufrir un jet lag: el cuerpo necesita tiempo para reajustarse.
El estado de ánimo en primavera: una mejora… pero no siempre
Un efecto positivo bien documentado
El aumento de la luz se asocia a una mejora del estado de ánimo en muchas personas.
Se utiliza, en particular, en el tratamiento de ciertos trastornos estacionales.
Un periodo emocionalmente inestable
Pero en algunas personas, esta transición puede, por el contrario, ir acompañada de:
- nerviosismo
- irritabilidad
- ansiedad
- fluctuaciones emocionales
Estas reacciones están relacionadas con la adaptación del sistema nervioso ante los rápidos cambios del entorno.
El papel del sistema nervioso: un cuerpo en estado de alerta
La primavera puede estimular el sistema nervioso, sobre todo al aumentar la actividad general del organismo.
Esto puede provocar una sensación paradójica:
- más energía… pero también más agitación
- más motivación… pero a veces menos estabilidad
En algunas personas sensibles, esto puede traducirse en una sensación de "sobrecarga".
El sueño: un equilibrio a veces alterado
Con el aumento de la luminosidad, el ritmo sueño-vigilia puede verse alterado.
A algunas personas les cuesta más conciliar el sueño o se despiertan más temprano.
Un sueño menos reparador puede entonces:
- acentuar el cansancio
- influir en el estado de ánimo
- reducir la capacidad de recuperación
Alergias e inflamación: un impacto indirecto
La primavera también se caracteriza por la reaparición del polen.
En las personas sensibles, las alergias pueden provocar:
- fatiga
- trastornos del sueño
- molestias respiratorias
Estos síntomas, aunque parezcan leves, pueden afectar al bienestar general y al estado de ánimo.
La primavera y las enfermedades crónicas: efectos amplificados
En las personas que padecen enfermedades crónicas, estos cambios pueden ser más pronunciados.
Dado que el cuerpo ya está sometido a un mayor esfuerzo, la adaptación estacional puede acentuar ciertos síntomas, como:
- la fatiga
- los dolores
- los trastornos del sueño
Esto puede dar la impresión de un desequilibrio más acusado.
¿Por qué reaccionamos todos de forma diferente?
Ante la llegada de la primavera, las reacciones varían mucho de una persona a otra.
Esto depende, entre otras cosas:
- de la sensibilidad individual
- del nivel de cansancio
- del nivel de estrés
- del entorno
- del estado de salud general
Algunas personas viven este periodo como un renacimiento, otras como una fase de transición más difícil.
Comprender para aceptar mejor
La primavera no es solo una estación agradable: también es un periodo de adaptación para el cuerpo.
Reconocer que estos cambios son normales suele ayudar a vivirlos mejor.
En lugar de esperar un repunte inmediato de energía, puede ser útil considerar este periodo como una fase de transición, necesaria para alcanzar un nuevo equilibrio.
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