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Cáncer de seno: cómo hablarle a los hijos sobre esta dolorosa experiencia

24 oct. 2016

Cáncer de seno: cómo hablarle a los hijos sobre esta dolorosa experiencia
Todos los años, más de 200,000 mujeres son diagnosticadas con cáncer de seno en Estados Unidos. Muchas de ellas son madres y para ellas una de las primeras cosas que se le cruza por la cabeza es qué pasará con sus hijos.
 
A su vez, son sus hijos y su familia quienes las motivan a dar batalla a esta enfermedad que es la forma más común de cáncer entre las mujeres y que mata a más mujeres hispanas que ningun otro cáncer.
 
Eso lo sabe muy bien Raysa, una mamá latina que se sometió a una doble mastectomía el mismo día que su hijo empezaba primer grado, para que él pudiera seguir su vida lo más normal posible, mientras ella combatía cáncer de seno en etapa III.
 
Raysa se hacía las mamografías con regularidad (cada 1 año) y por eso se sorprendió al saber que a los 44 años le habían encontrado un cáncer de seno, ya avanzado. Tras el diagnóstico, Raysa se hizo la prueba para saber si genéticamente era más propensa a este cáncer y a las posibilidades de que se le expandiera a los ovarios. Los resultados fueron positivos y Raysa se sometió a una operación para remover sus ovarios. Hace cuatro años ya de esa operación y Raysa se encuentra bien de salud.
 
En una charla con Papás y Mamás, esta mamá de un niño de 10 años y una pequeña de 3, nos cuenta que, a pesar de todo lo que le pasó, no dejó de ser una persona positiva, algo que ella considera clave a la hora de darle batalla al cáncer.
 
“Soy una persona muy positiva, y no dejé que el cáncer me cambiara la vida. Seguí haciendo de todo, con mi peluquita eso sí”; comenta esta mamá que, tras luchar contra el cáncer de seno tuvo la oportunidad de adoptar a una nena recién nacida y no dudó en hacerlo.
 
“Ahora me da un poco de risa, pero de verdad yo no salía a la calle sin mi peluca, me daba mucho calor, pero así y todo llevaba a mi hijo a sus clases y yo con mi peluca, pero apenas llegaba a mi casa me la sacaba”, cuenta Raysa que pasó por varios tratamientos de radiación y quimioterapia, que la dejaron sin cabello.
 
Uno de los momentos más duros para ella fue enterarse de su diagnóstico estando sola en una sala médico. “Mi esposo estaba afuera y me lo dijeron directamente. Le tuve que mandar un mensaje de texto diciendo ‘tengo cáncer de seno’”, recuerda esta mamá que asegura que su esposo y su hijo fueron muy compañeros y cariñosos durante todo el proceso de recuperación.
 
“A medida que empecé con quimo, y empecé a perder mi cabello tuve que explicarle a mi hijo. Nunca usé la palabra cáncer, pero el de alguna manera lo supo. Le dije que mamá iba a tomar una medicina que le iba a hacer perder el cabello pero que todo iba a estar bien”, nos cuenta Raysa.
 
Raysa fue diagnosticada con cáncer de seno mientras se hacía un tratamiento de fertilización in vitro. Con la enfermedad debió suspender los tratamientos y prácticamente dejar de lado su sueño de agrandar la familia. Pero la vida le dio una oportunidad cuando, hace 3 años, un familiar le pidió que adoptara a una niña recién nacida. Raysa y su esposo no dudaron en hacerlo y ahora son una familia de 4.
 
El mensaje de Raysa está lleno de positivismo. Ella quiere que otras mujeres que pasan por esta situación sepan que mantener la actitud positiva es vital y que es importante que hablen con los hijos de la enfermedad y de lo que ocurre en la vida de cada miembro de la familia.
 
“Manténgase positivas y no le escondan la enfermedad a sus hijos. No tienes que mencionar la palabra cáncer pero debes ser honesta con ellos”, advierte Raysa, y también asegura que la mejor forma de dar batalla es “no dejar que el cáncer te cambie la vida (de una manera en la que te detenga). Debes continuar viviendo lo más normal posible”.
 
‘Mi vida como madre ha cambiado’
 
Maria Glass es otra mamá que por estos días está en remisión tras haber sido diagnostica con cáncer en Marzo del 2015. “Quedé devastada, no sabía qué hacer”, cuenta María sobre su reacción al conocer el diagnóstico que le cambió la vida.
 
Maria tiene un hijo de 10 años, Bobby, a quien ella misma le contó sobre su enfermedad de una forma muy similar a la de Raysa. “Le dije que mamá iba a estar un poco enferma por un tiempo y que se iba a quedar pelada como su papá”, revela Maria en charla con Papás y Mamás.
 
También reconoce que la enfermedad no la dejó por un tiempo continuar con su rutina, como llevar a sus hijos a las prácticas de fútbol o con las tareas porque estaba muy cansada.
 
 
Memorias de una mamá que ya no está
 
Juan perdió a su mamá cuando tenía apenas 13 años. “Para ser honesto no me acuerdo exactamente cómo me enteré que mi mamá tenía cáncer. Recuerdo ir al hospital seguido y ver a mi mamá muy enferma, pero en realidad no sabía lo que era cáncer. Cómo era joven aprendí a vivir con eso”, nos cuenta sobre su mamá que murió hace ya 18 años.
 
“Tenía miedo de perder a mi mamá pero no entendía qué severa era la situación por lo que me mantenía optimista. Recuerdo tener conversaciones con mi familia y con mi consejero en la escuela”, agrega Juan acerca de cómo vivió su experiencia. Y agrega “mi familia es lo que me mantuvo y me mantiene con ganas de seguir. Somos muy unidos y eso me da la seguridad de que todo estará bien”.
 
La mamá de Xavier perdió su batalla contra el cáncer cuando él tenía 20 años. Al igual que Juan no se recuerda muy bien cómo se enteró de que su mamá estaba enferma. “Creo que porque era joven mis padres me protegieron para que no entendiera la dimensión de esa enfermedad”, agrega.
 
“Para ser honesto, no recuerdo mi vida anterior al cáncer de mi mamá. Es como que si mi mamá siempre tuvo la enfermedad, algo que yo veía como crónico y tratable, pero nunca como una verdadera amenaza", continúa Xavier.
 
“Diría que hasta el final no tenía miedo. Incluso aunque tenía la edad suficiente para apreciar la gravedad de la enfermedad, había sido condicionado a creer que mi madre prevalecería. Honestamente, nunca consideré la posibilidad de que mi madre moriría hasta el final”, revela en charla con Papás y mamás.
 
La vida después el cáncer
 
Para Xavier la marca que dejó la muerte de su mamá es imborrable, pero la familia lo ha ayudado mucho a seguir adelante.
 
“En gran medida, mis mecanismos de supervivencia hoy en día es ser introvertido y resistente. Creo que esto es en gran medida un producto del trauma de la muerte de mi madre. Dicho esto, encontré una gran cantidad de fuerza y consuelo en de mi relación con mis hermanos, y ahora, por supuesto, mi esposa”, cuenta.
 
“La familia es la última prueba de fallos. Nada te da más valor y coraje para superar esas marcas en la vida como el soporte de la familia. Esa sensación se forjó en las semanas y meses siguientes a la muerte de mi madre, que me di cuenta, a causa de mi apoyo de mis hermanos que no todo estaba perdido”, concluye Xavier.

Univisión Noticias

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