Tratamientos de las enfermedades cardiovasculares

Algunos de los tratamientos farmacológicos del ámbito de la cardiología hace más de 30 años que existen, y la comunidad médica dispone de una amplia perspectiva sobre su eficacia y efectos indeseables.

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Coexisten cuatro grandes categorías de tratamientos farmacológicos postinfarto:
- Los antiagregantes plaquetarios, como la aspirina o el clopidogrel, reducen la morbimortalidad postinfarto entre un 20 y un 30 %.
- Los betabloqueantes, como el bisoprolol o el carvedilol, reducen el efecto del estrés sobre el corazón y la tensión arterial, lo que se traduce en una reducción de las enfermedades cardiovasculares de entre el 20 y el 30% en 5 años.
- Los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (o IECA) son fármacos que actúan sobre el riñón, el cual de forma natural secreta ciertas sustancias que aumentan la tensión arterial y garantizan así una correcta irrigación de los órganos. Estos medicamentos inhiben la acción de dichas sustancias, de modo que favorecen una disminución de la tensión arterial así como una estabilización o reducción de la ateroesclerosis. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, el ramipril o el perindopril.
- Las estatinas, como la atorvastatina, la simvastatina o la pravastatina, reducen el colesterol y favorecen así una disminución de las recidivas de infarto y de los accidentes vasculares coronarios o cerebrales. Las estatinas inducen una reducción de todos los accidentes vasculares coronarios o cerebrales de entre el 25 y el 30 %.

Otros medicamentos que pueden utilizarse son el verapamilo (inhibidor de los canales de calcio), los inhibidores de la angiotensina II, etc.

La investigación farmacológica en el ámbito de las enfermedades cardiovasculares

Hay una importante línea de investigación que se centra en los posibles modos de limitar la porción de miocardio afectada por la obstrucción de una arteria. La investigación ha demostrado recientemente que la apertura de una arteria debe realizarse lo más rápidamente posible pero también, sobre todo, lo más progresivamente posible, para lograr una reperfusión eficaz del miocardio. El objetivo de dicha investigación consiste en desarrollar fármacos capaces de reproducir el efecto obtenido de forma mecánica.

Por otra parte, se están llevando a cabo numerosas investigaciones farmacológicas sobre medicamentos que impiden la formación de los coágulos: anticoagulantes orales directos (ACOD) (anteriormente denominados nuevos anticoagulantes (NACO)) y antiagregantes plaquetarios más potentes que impiden la obstrucción de las arterias, que es la causa del infarto de miocardio.

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