«
»

Top

8 mitos sobre la diabetes que debemos desterrar

9 ago. 2016

 8 mitos sobre la diabetes que debemos desterrar
El saber popular y las enfermedades generalmente no van de la mano. En numerosas ocasiones la opinión de la comunidad puede generar mitos y nociones falsas sobre enfermedades demasiado serias. Así, más graves que la misma enfermedad son algunos de los mitos que la rodean.
La diabetes no es la excepción. Por tratarse de una enfermedad crónica que se extiende de forma implacable por todo el mundo, los recaudos a tomar con la información que se difunde de la misma son muchos. La falta de información y la creencia de que “es tan solo otra enfermedad” llevan a la generación de mitos de difícil erradicación, por eso, en esta nota nos proponemos descartar algunos mitos sobre la diabetes.
 
1) La diabetes tipo 1 y tipo 2 son prácticamente lo mismo
Las deficiencias que genera cada uno de los tipos de esta enfermedad son absolutamente distintas, por lo tanto, no pueden ser tratadas de la misma forma. Confundir los tratamientos puede llegar a ser letal.
 
2) Si tengo diabetes debo inyectarme insulina
Este mito deriva del anterior, y de una incorrecta separación entre los tipos de diabetes. En realidad tan solo los pacientes con diabetes tipo 1 deben inyectarse insulina, y aproximadamente un 25% de quienes tienen diabetes tipo 2.
 
3) Las inyecciones de insulina no serán para siempre
Es cierto que los efectos de esta enfermedad pueden regularse con una dieta balanceada y realizando actividad física de manera regular. Sin embargo, que los efectos disminuyan no quiere decir que se vayan, por lo tanto, no eliminan el uso de la insulina. Quienes padecen diabetes tipo 1 dependerán de esta durante toda su vida, los del tipo 2 pueden tener otro tipo de posibilidades vinculadas al desarrollo de determinado estilo de vida y a la ingesta de determinados medicamentos que reemplacen las inyecciones.
 
4) Los carbohidratos están prohibidos
En realidad no están prohibidos, solo limitados. Puedes consumirlos, pero en cantidades considerablemente menores a las que puede ingerir una persona que no padece la enfermedad. Solo debes olvidar aquellos que no te aporta una cantidad considerable de nutrientes, pero antes de hacerlo es mejor que consultes a tu nutricionista para estar seguro.
 
5) Tener diabetes no es tan grave
En realidad esta enfermedad causa más muertes al año que el SIDA y el cáncer de mama juntos. Padecerla no es grave, lo grave es no tratarla adecuadamente. Con el debido tratamiento sus efectos pueden ser controlados.
 
6) La obesidad genera diabetes tipo 2
Si bien este es un factor de riesgo, no es el único y tampoco es determinante para el desarrollo de la enfermedad. Puede tener incidencia, pero no será la obesidad la que determine el surgimiento de la enfermedad.
 
7) Debes despedirte de los dulces y postres
Los dulces y los postres no están prohibidos, solo limitados. En ocasiones especiales y en porciones adecuadas pueden ser ingeridos sin causar mayores problemas.
 
8) Comer fruta siempre será una buena idea
Algunas frutas contienen grandes cantidades de azúcares, por eso, es necesario controlar la cantidad, el tipo de fruta y la frecuencia con la que se las consume.

Noticias Univesia

Comentarios

También te gustará

Diabetes: entender la dieta de bajo índice glucémico

Diabetes: entender la dieta de bajo índice glucémico

Leer el artículo
Seguridad informática, mejoras del sitio web... Conoce a Jérémy, responsable técnico

Seguridad informática, mejoras del sitio web... Conoce a Jérémy, responsable técnico

Leer el artículo
¿Qué enfermedades y medicamentos son incompatibles con la aspirina?

¿Qué enfermedades y medicamentos son incompatibles con la aspirina?

Leer el artículo
Los tratamientos del cáncer: bioterapia e inmunoterapia

Adamantinoma
Astrocitoma
Cáncer colorrectal
Cáncer de amígdalas
Cáncer de ano
Cáncer de boca
Cáncer de cuello uterino
Cáncer de esófago
Cáncer de estómago
Cáncer de garganta
Cáncer de glándula parótida
Cáncer de hígado
Cáncer de huesos
Cáncer de la pleura
Cáncer de la vesícula biliar
Cáncer de laringe
Cáncer de lengua
Cáncer de mama
Cáncer de nasofaringe
Cáncer de ovario
Cáncer de paladar
Cáncer de páncreas
Cáncer de piel
Cáncer de próstata
Cáncer de pulmón
Cáncer de riñón
Cáncer de testículo
Cáncer de timo
Cáncer de tiroides
Cáncer de vagina
Cáncer de vejiga
Cáncer endometrial
Cáncer vulvar
Carcinoma basocelular
Carcinoma de células de Merkel
Carcinoma de células escamosas de la cabeza y cuello
Carcinoma primario peritoneal
Condrosarcoma mixoide extraesquelético
Cordoma
Coriocarcinoma
Dermatofibrosarcoma protuberante
Feocromocitoma
Glioblastoma
Gliomas
Leucemia linfoide aguda
Leucemia linfoide crónica
Leucemia mieloide aguda
Leucemia mieloide crónica
Linfoma de Hodgkin
Linfoma no Hodgkin
Macroglobulinemia de Waldenstrom
Mesotelioma
Mielofibrosis
Mieloma múltiple
Nefroblastoma
Neoplasia endocrina múltiple
Neuroblastoma
Retinoblastoma
Sarcoma de Ewing
Sarcoma de Kaposi
Síndrome de Sezary
Síndromes mielodisplásicos
Tumor cerebral
Tumor del estroma gastrointestinal
Tumor maligno de las trompas de Falopio
Tumor neuroendocrino
Tumor neuroendocrino enteropancreático
Tumor rabdoide

Los tratamientos del cáncer: bioterapia e inmunoterapia

Leer el artículo