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EM: cuando la vejiga deja de funcionar correctamente, un síntoma del que se habla poco

Publicado el 30 may. 2026 • Por Candice Salomé

Entre los numerosos síntomas de la esclerosis múltiple, algunos siguen siendo en gran medida invisibles. Los trastornos urinarios se encuentran entre ellos.

A menudo se viven en la discreción y pueden resultar difíciles de expresar, incluso ante los profesionales sanitarios. Sin embargo, afectan a una proporción importante de personas con EM, en diferentes estadios de la enfermedad.

Necesidad urgente de orinar, dificultad para retener la orina, pérdidas o, por el contrario, sensación de no poder vaciar completamente la vejiga… Estos síntomas pueden parecer insignificantes tomados de forma aislada, pero tienen un impacto real en la vida cotidiana. Modifican los hábitos, influyen en los desplazamientos y pueden generar una especie de vigilancia constante.

EM: cuando la vejiga deja de funcionar correctamente, un síntoma del que se habla poco

La esclerosis múltiple: una enfermedad que altera la comunicación nerviosa

La esclerosis múltiple es una enfermedad autoinmune que afecta al sistema nervioso central, es decir, al cerebro y a la médula espinal.

Provoca lesiones que alteran la transmisión de los mensajes nerviosos. Estos mensajes son esenciales para coordinar numerosas funciones del cuerpo, incluidas aquellas que no controlamos conscientemente, como el funcionamiento de la vejiga.

Cuando estas señales se ven alteradas, la información entre el cerebro y la vejiga se vuelve menos fiable. Esto puede provocar un desfase entre el momento en que la vejiga se llena y el momento en que el cerebro se da cuenta de ello, o incluso una dificultad para coordinar los músculos necesarios para la micción.

¿Por qué se ve afectada la vejiga en la EM?

El funcionamiento de la vejiga se basa en un equilibrio preciso entre varios mecanismos nerviosos y musculares.

En condiciones normales, la vejiga se llena progresivamente sin provocar una necesidad inmediata de orinar. Cuando el volumen es suficiente, se envía una señal al cerebro, que decide cuál es el momento adecuado para orinar. Este proceso requiere una coordinación precisa entre los nervios, los músculos de la vejiga y los esfínteres.

En la EM, las lesiones pueden alterar esta coordinación. La vejiga puede entonces contraerse demasiado pronto, no contraerse lo suficiente o funcionar de manera impredecible. Esta desorganización explica la diversidad de síntomas observados.

Síntomas variados, a veces difíciles de identificar

Una vejiga "demasiado activa"

En algunas personas, la vejiga se vuelve hiperactiva. Envía señales de ganas de orinar con frecuencia, a veces incluso cuando la cantidad de orina es escasa.

Estas ganas pueden ser repentinas, difíciles de posponer y, en ocasiones, ir acompañadas de pérdidas de orina. Esto puede generar ansiedad anticipatoria, especialmente en situaciones en las que no se dispone de acceso inmediato a un baño.

Una vejiga que no se vacía bien

Por el contrario, algunas personas tienen dificultades para vaciar completamente la vejiga.

Esto puede traducirse en una sensación de retención, una necesidad prolongada de orinar o la necesidad de volver al baño poco tiempo después. Esta situación puede resultar incómoda y, en ocasiones, ser motivo de preocupación.

Una combinación de ambos

En algunos casos, estos dos tipos de trastornos pueden coexistir.

La vejiga puede contraerse de forma inapropiada y, al mismo tiempo, no vaciarse eficazmente. Esta combinación hace que los síntomas sean más difíciles de anticipar y de manejar en el día a día.

Un impacto real en la vida cotidiana

Una organización constante

Los trastornos urinarios pueden obligar a los pacientes a adaptar constantemente su organización.

Salir de casa suele implicar localizar los aseos con antelación, limitar el consumo de ciertas bebidas o planificar los desplazamientos en función de estas limitaciones. Esta vigilancia constante puede resultar agotadora a largo plazo.

Una merma en la calidad de vida

Más allá de los aspectos prácticos, estos síntomas pueden tener un impacto emocional importante.

El miedo a lo imprevisto, la mirada de los demás o la sensación de pérdida de control pueden afectar a la autoestima. Algunas personas pueden evitar ciertas situaciones sociales o profesionales, lo que puede conducir a un aislamiento progresivo.

Un tema que sigue siendo tabú

La incomodidad de hablar de ello

Los trastornos urinarios afectan a una esfera íntima, a menudo asociada al pudor.

Incluso cuando son frecuentes, sigue siendo difícil hablar de ellos. Esta incomodidad puede verse agravada por el temor a ser juzgado o incomprendido.

Falta de visibilidad

Al ser invisibles, estos síntomas suelen reconocerse menos que otras manifestaciones de la EM.

Pueden minimizarse, o incluso ignorarse, a pesar de que tienen un impacto concreto y cotidiano. Esta invisibilidad contribuye a mantener el tabú.

La relación con las emociones

El funcionamiento de la vejiga también se ve influido por el sistema nervioso autónomo, que es sensible al estrés y a las emociones.

En determinadas situaciones, el estrés puede acentuar la urgencia de orinar o hacer que los síntomas sean más difíciles de controlar.

Por el contrario, convivir con estos trastornos puede generar tensión emocional, creando un círculo vicioso en el que los síntomas y las emociones se influyen mutuamente.

Por qué es importante hablar de ello

Abordar estos síntomas permite, en primer lugar, reconocerlos como parte de la enfermedad.

También puede ayudar a comprender mejor su funcionamiento y a aliviar en parte la sensación de aislamiento. Saber que estos trastornos son frecuentes en la EM ya puede suponer un alivio para algunos pacientes.

Convivir con la enfermedad: encontrar puntos de referencia

Con el paso del tiempo, los pacientes suelen adquirir un mejor conocimiento de su cuerpo y de sus ritmos.

Aprenden a identificar las situaciones de riesgo, a adaptar sus hábitos y a anticiparse a determinados momentos del día.

Estos ajustes, aunque a veces resulten limitantes, permiten recuperar poco a poco un cierto equilibrio y convivir mejor con estos síntomas.


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avatar Candice Salomé

Autor: Candice Salomé, Redactora de Salud

Candice es creadora de contenidos en Carenity y se especializa en la redacción de artículos de salud. Le interesan especialmente los campos de la psicología, el bienestar y el deporte. 

Candice tiene un máster... >> Saber más

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