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¿Qué es la oxigenoterapia?

Publicado el 8 ene. 2022 • Por Clémence Arnaud

La oxigenoterapia es una terapia destinada a proporcionar oxígeno por vía respiratoria. En España, el número de pacientes sometidos a oxigenoterapia aumenta constantemente.

¿En qué consiste la oxigenoterapia? ¿En qué situaciones utilizan los pacientes la oxigenoterapia? ¿Cuáles son los diferentes tipos de oxigenoterapia? ¿Cómo vivir con normalidad cuando se necesita oxigenoterapia?

¡Te lo contamos todo en nuestro artículo!

¿Qué es la oxigenoterapia?

Los diferentes tipos de terapia de oxígeno

Existen dos tipos de oxigenoterapia:

  • Oxigenoterapia hiperbárica: sólo se utiliza en situaciones especiales de emergencia, como la enfermedad de descompresión o la intoxicación por monóxido de carbono, por ejemplo. El oxígeno se respira a una presión superior a la normal en una cámara especial denominada "cámara hiperbárica". 
  • Oxigenoterapia normobárica: consiste en respirar oxígeno a través de un dispositivo médico para mejorar la capacidad ventilatoria de los pacientes. Sólo hablaremos de esta técnica en el resto de este artículo.

¿Cómo se hace el intercambio de gases en los pulmones?

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Fuente: Les échanges gazeux - Alloprof

El intercambio de gases tiene lugar desde donde la presión es más alta hasta donde la presión es más baja. Por ello, el oxígeno (O2) pasará del alvéolo pulmonar a la sangre y se unirá a la hemoglobina. El O2 puede entonces distribuirse a los órganos del cuerpo humano y permitirles funcionar. Cuando la sangre vuelve a los pulmones, está muy cargada de dióxido de carbono (CO2), que pasa a través de los alvéolos para ser expirado fuera del cuerpo.

Cuando estos intercambios de gases se alteran, se producen dos fenómenos:

  • La hipoxemia: este fenómeno corresponde a una falta de oxígeno en la sangre. Se define cuando la presión de oxígeno en la sangre es < 70 mmHg (milímetros de mercurio),
  • La hipercapnia: este fenómeno corresponde a un exceso de dióxido de carbono en la sangre. Se define cuando la presión de CO2 en la sangre es > 45 mmHg.

Estos dos fenómenos repercuten en todos los órganos del cuerpo humano. En efecto, la mala oxigenación de la sangre no permite el funcionamiento normal de los órganos y provoca múltiples perturbaciones. Las consecuencias directas serán la dificultad para respirar (disnea), los dolores de cabeza matutinos, pero también la fatiga crónica.

La oxigenoterapia puede ponerse en marcha para prevenir la hipoxemia y la hipercapnia a largo plazo.

Indicaciones de la oxigenoterapia

La medición de los gases sanguíneos arteriales revelará una insuficiencia respiratoria. Esta insuficiencia respiratoria puede ser aguda, crónica o intermitente (por ejemplo, la apnea del sueño). Varias patologías pueden requerir una oxigenoterapia. Las causas más comunes son las enfermedades inflamatorias crónicas de las vías respiratorias, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)

La EPOC es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta a las vías respiratorias, especialmente a los bronquios. Las consecuencias de esta enfermedad son dificultades respiratorias con obstrucción y estrechamiento de las vías respiratorias. La destrucción del parénquima pulmonar denominada enfisema suele estar asociada a la EPOC. El tratamiento con oxígeno de la EPOC sólo se utiliza en las fases más graves. 

Otras afecciones también se tratan con oxígeno, como la fibrosis quística y la neumopatía intersticial. Más recientemente, algunos pacientes con Covid-19 han podido utilizar la oxigenoterapia. 

Los diferentes tipos de aparatos de oxigenoterapia

Existen diferentes fuentes de oxígeno, tras una evaluación de las necesidades del paciente, el médico decidirá prescribir una de las siguientes fuentes:

  • Una fuente fija: puede ser en forma de concentrador, de oxígeno líquido o de botella de oxígeno comprimido.
  • Una fuente portátil (para poder viajar fuera de casa, por ejemplo): concentradores portátiles, botellas de oxígeno líquido o gaseoso portátiles.

El paciente también debe estar equipado con un sistema de respiración en forma de cánulas nasales o gafas nasales (un dispositivo con dos boquillas que permite suministrar oxígeno directamente a las fosas nasales) o una máscara facial. 

En el tratamiento de la EPOC, el concentrador de oxígeno es el dispositivo más utilizado para la oxigenoterapia a domicilio.

La oxigenoterapia en la práctica

La oxigenoterapia deberá adaptarse en función del ritmo de vida del paciente. Existen 3 tipos de flujo según las diferentes situaciones: el flujo en reposo, el flujo durante el ejercicio y el flujo durante el sueño. 

Además, para obtener un efecto óptimo con este método, el entrenamiento sigue siendo un elemento clave:

  • Comprender las modalidades de tratamiento: flujo, duración del uso diario, uso y mantenimiento del equipo,
  • Reevaluación de la prescripción con un especialista. En el caso de enfermedades estabilizadas, como la EPOC, la oxigenoterapia debe continuar de por vida.  

Dejar de fumar es imprescindible al iniciar la oxigenoterapia. Fumar podría anular los efectos del oxígeno, así como provocar riesgos de incendio o quemaduras a causa del oxígeno.

Existen numerosas contraindicaciones que pueden asociarse a la oxigenoterapia, y esto debe discutirse en profundidad con un profesional sanitario especializado.

La rehabilitación respiratoria 

La rehabilitación respiratoria se refiere a todas las técnicas y cuidados para mejorar la capacidad respiratoria. Se adapta a las necesidades del paciente y la llevan a cabo varios profesionales sanitarios. Este programa puede llevarse a cabo en un hospital, en instalaciones locales (centro de fisioterapia o consulta médica) o en el domicilio del paciente.

La rehabilitación respiratoria puede llevarse a cabo cuando los pacientes experimentan una reducción de su calidad de vida, como la disnea, la reducción de las actividades diarias o la intolerancia al ejercicio a pesar de un tratamiento óptimo. Puede realizarse junto con la oxigenoterapia.

En primer lugar, deben evaluarse las capacidades del paciente en reposo (por ejemplo, espirometría) y durante el ejercicio (por ejemplo, ECG al esfuerzo). También será necesario realizar una evaluación clínica (para valorar la disnea, la calidad de vida, psicosocial...) así como las comorbilidades. Para proporcionar la mejor atención posible al paciente, será necesario encontrar el centro de rehabilitación respiratoria más cercano y garantizar una buena coordinación entre los distintos profesionales sanitarios implicados.

La duración de este curso es de un mínimo de 12 sesiones, con una media de 20 sesiones en un periodo de 6 a 12 semanas. Para lograr una mejor recuperación a largo plazo, es importante continuar los esfuerzos durante un período de 6 meses a 1 año con una actividad física regular y personalizada y un programa de educación terapéutica. Además, si es necesario, puede recomendarse un programa de apoyo dietético, psicosocial o de fisioterapia respiratoria.

Algunas técnicas de respiración para afrontar el estrés

La vida cotidiana puede ser a veces difícil de sobrellevar, con situaciones que pueden perturbar la terapia. El estrés suele ser la causa de la disnea y puede empeorarla. Es importante controlar el estrés en la vida cotidiana para evitar las crisis de falta de aire. Una actividad física diaria adecuada puede ayudarte a controlar el estrés y a respirar mejor. También se pueden realizar ejercicios de respiración.

Aquí te dejamos algunas técnicas de respiración para cuando sientas que te falta el aire. Cuando estés en una de las siguientes posiciones, respira suavemente para intentar calmar tu respiración. Para saber qué ejercicios son los mejores, habla con tus profesionales de la salud.

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Fuente: Las posiciones del cuerpo para reducir la falta de aire - BPCO.org

Sentado/a: los dos pies en el suelo, los codos sobre las rodillas y la cabeza sobre las manos (imagen izquierda) O los dos pies en el suelo, los codos y la cabeza sobre un soporte (imagen derecha).


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Fuente: Las posiciones del cuerpo para reducir la falta de aire - BPCO.org

De pie, el tronco ligeramente inclinado hacia delante, con las manos apoyadas en los muslos (imagen izquierda) O de pie, inclinado hacia delante, con los codos apoyados en un soporte y el cuello relajado (imagen central) O ligeramente inclinado hacia delante, con las manos apoyadas (imagen derecha). 

Conclusión

La oxigenoterapia es un tratamiento médico pesado para los pacientes que necesitan utilizarlo. Es importante entender perfectamente el funcionamiento de esta terapia y estar acompañado por profesionales sanitarios de forma regular. 

Lee la historia de María sobre su experiencia y su vida con la oxigenoterapia:


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