¿En qué momento se sustituye el conflicto interno por el alcohol?

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Pacientes Alcoholismo

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Temática de la discusión



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Buen consejero

Hay un momento en el que te rindes, dejas de luchar y la carencia emocional pasa a tener un sustituto el alcohol... que relajación...

¿Podría alguien contar su experiencia?

Inicio de la discusión - 10/2/17

¿En qué momento se sustituye el conflicto interno por el alcohol?


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¡¡ EL INFIERNO A LOS 25 AÑOS!!!

«Yo me lo tenía más que creído, y me decía a mi mismo, soy un chaval de 25 años, no puedo ser alcohólico»

Un día cualquiera de un año cualquiera aparecí de repente en una calle que no conocía, yo un chaval muy joven, demasiado joven diría yo para entrar en una Asociación para Alcohólicos, nos presentamos y muy amablemente nos invitaron a sentamos para hablar, yo iba con mi madre, tenía por entonces 25 años y había comenzado con mis “hazañas” a los 14, era una persona muy retraída ya que me costaba entablar amistad con los demás y descubrí que el alcohol era mi ayuda, mi gran  “amigo” sobre todo para hablar con las chicas, una de las cosas que si es chocante, que en todas las fotos que tengo de aquel tiempo se me veía con una cerveza o una copa en la mano, yo creía que aquello era lo normal, puesto que todo el mundo lo hacía o eso creía yo, todo esto que me pasaba nos puso en alerta cuando al poco de cumplir los 17 mis salidas de tono eran serias, y podía desaparecer tres días y no recordar donde ni lo que había hecho, aun a día de hoy no recuerdo aquellas noches y si digo la verdad casi lo prefiero. El alcohol me obstaculizo para continuar con mis estudios ya que por las mañanas no había manera de levantarme y encima las resacas eran criminales. La verdad es que nadie pudo ayudarme, mis padres lo intentaron todo me llevaron a psicólogos y psiquiatras pero yo los engañaba como quería, no me dejada ayudar, intente un sinfín de veces dejarlo yo solo pero me resultaba imposible, tampoco quería darme cuenta de lo que realmente me estaba ocurriendo, logre estar un máximo de 40 dias en abstinencia pero la confianza me hizo volver a beber y a irse otra vez mi autoestima por la alcantarilla, acabe con depresiones y con intentos de suicidio, había momentos en mi vida que me acostaba y al día siguiente no podía levantarme, me fallaban las piernas y me dolía todo el cuerpo igual que si me hubieran pegado una paliza. Pero al igual que todo empieza, también si tú quieres tiene un final y un día que me pude levantar aunque con una resaca enorme, desayunando con mis padres les pedí ayuda porque ya había tocado fondo, mi madre abrió unos ojos que parecía que le había tocado la primitiva y yo creo que si no la para mi padre nos vamos a la puerta de la Asociación hasta que abrieran, recapacitando ya en esa mañana es que no me lo podía creer que yo hubiera dado el primer paso para mi “curación”, esa tarde nos acercamos a la Asociación y entre a los grupos de autoayuda, después de estar nueve meses sin beber tuve una recaída yo creía que lo tenía todo controlado, deje de tomar la medicación y no asistía a las reuniones, lo mejor de todo es que hice caso mis compañeros de grupo y volví a terapia, ahora llevo 10 años sin beber y estoy muy feliz. El dejarte llevar por tus propios engaños llegando a autoconvencerte de que si lo he conseguido una vez voy a poder dejarlo de nuevo, una causa de inmadurez del enfermo alcohólico y la sensación para los demás de que con esa postura no quieres dejar de beber, siendo tan joven sientes una gran impotencia al tener que cambiar todos tus hábitos, no puedes salir con tus amigos puesto que la vida social de ellos está realizada siempre en lugares donde el alcohol es el principal “actor” en la trasnochada, cuantas veces he tenido que salir corriendo de una discoteca por el pánico a ver pasar una tras otra copa de alcohol por delante de mi cara y te pones fuera de si por no poder tomarte una, es lo que se llama un verdadero sufrimiento, he visto amigos con los que empecé a beber ya fallecidos con el hígado destrozado y apenas 40 kilos de peso era muy duro, aquello era lo que me empujaba a seguir adelante porque yo no quería morir, fue muy difícil aceptar y asumir que yo era un enfermo alcohólico, para mí un alcohólico era el que vivía en la calle y bebía “brices” de vino barato. Y yo me decía “No puedo serlo, yo no puedo ser alcohólico. Solo soy un chaval de 25 años”, ahora tengo mi trabajo mi propia familia, te das cuenta de lo maravillosa que es la vida sin alcohol, recuperas todos los aspectos de tu vida que se habían truncado, recuperas los valores, la dignidad y nos damos cuenta que somos personas de cara a la sociedad igual de validos que los demás. Esto esta basado en mi verdadera historia en lo que fueron mis comienzos con la enfermedad y que se pueden ver reflejados muchísimos jóvenes que creen que el alcohol no hace daño y mucho menos mata, más adelante compartiré lo que fueron casi treinta años de infierno.  

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 ¿PORQUE UNOS SI Y OTROS  NO?

Pienso, y así lo afirmo, que el factor diferencial que distingue a unos de otros es la "NECESIDAD". La inmensa mayoría de las personas bebe porque le gusta y la bebida le proporciona placer. Solo el alcohólico es aquel que lo hace porque lo "NECESITA", con independencia de que le agrade o desagrade, y sin darse cuenta muchas veces de ello. Puede haber iniciado su bebida por placer, como todos, pero al final es la "NECESIDAD", repito, el motivo principal de su bebida. En definitiva, alcohólico es aquel que utiliza el alcohol a modo de muleta para andar por la vida: la necesita o, mejor dicho, cree necesitarla y no puede prescindir de ella.

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¿SE CURA EL ALCOHOLISMO?    


Sí y no. Yo siempre pongo a los enfermos un ejemplo: el del miope. Veamos el ejemplo del miope. Imaginemos a un hombre que ve mal y que, a consecuencia de ello, sufre dolores de cabeza y mareos. Un día va al oculista y éste descubre que lo que tiene es miopía. Le receta unas gafas, el enfermo las empieza a usar y desde entonces ve bien y no vuelve a tener dolores de cabeza ni mareos. Pues bien, este enfermo ¿está curado o no? Hombre, si ve bien y se encuentra bien, sí que está curado, se me puede decir. Y efectivamente lo está. Pero hay un pequeño detalle que quiero subrayar: Que tiene que usar gafas, que, si se las quita, vuelve a encontrarse mal. Luego, en un sentido, ni se ha curado ni se va a curar. Pero si ve bien y se encuentra bien, si se acostumbra a llevar las gafas hasta el punto de que éstas no le molesten en absoluto, ¿qué más da que éste totalmente curado o no? Lo mismo pasa con los enfermos alcohólicos. El dependiente del alcohol se "cura" porque se repone física y mentalmente, porque se pone fuerte y come bien, porque no le duele nada, porque se lleva bien con su familia y los amigos y vuelve a reintegrarse en la sociedad, porque recupera la situación y la autoestima que había perdido, etc. En una palabra, el dependiente del alcohol se cura por completo de las complicaciones del alcoholismo y vuelve a ser feliz.  Pero, por otra parte, el que ha cruzado las fronteras invisibles del alcoholismo, el que por un camino o por otro ha llegado a ser alcohólico, lo será durante toda su vida. En este sentido, el alcoholismo no se cura jamás, el enfermo alcohólico como el miope, tiene que llevar siempre puestas unas gafas: en el caso del alcohólico, tales "gafas" consisten en no beber una gota de alcohol o lo que es lo mismo las gafas de la abstinencia total.  De este modo, el alcohólico será un enfermo que no bebe, como el miope será un miope que ve bien, será un dependiente del alcohol que se acostumbrará a no beber, y no echará de menos el alcohol, como el miope se acostumbra a llevar gafas y se olvida de que las lleva. El alcoholismo, pues, vivirá aletargado en su enfermedad, pero, en el momento en que vuelva a probar una gota de alcohol, el demonio del alcoholismo despertará en su interior y como le sucedería al miope si perdiera las gafas volverá a producir las mismas complicaciones que antes, en el caso del alcohólico los mismos temblores, los mismos celos, las mismas riñas porque el alcoholismo propiamente dicho no se cura jamás, y todo volverá a ser peor que antes. Del mismo modo, si el fumador que se ha retirado del tabaco vuelve un día a aceptar un cigarrillo, está condenado de nuevo a volver a fumar. Del mismo modo, el fumador que se retira del tabaco siempre será fumador eso sí, pero un fumador que no fuma. Y ya para terminar hablare de la importancia de las Asociaciones en cuanto al alcoholismo, su magnífica labor es la de convertir al dependiente del alcohol que bebe en un persona nueva y que no bebe, a base de Información, Atención, Orientación y Rehabilitación si él lo desea de corazón y se pone todos los días las "gafas de la abstinencia y asiste a los grupos de autoayuda y hace lo que allí le digan se "curara" y no volverá a beber.

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PASOS A SEGUIR POR LA FAMILIA DE UN ADICTO AL ALCOHOL

A) No intentes convencer a tu familiar enfermo de que abandone el alcohol, cuando está intoxicado, se debe comprender que las ganas de seguir consumiendo por parte de un dependiente del alcohol, va a ser más fuertes que las regañinas, súplicas o lágrimas de alguno de sus allegados que intenta convencerle de que abandone ese mal camino, por norma general, el enfermo llega a sentir que sus abusos con el alcohol dañan a su familia y a medida que más le solicitan que no consuma, se va a rebelar y va continuar consumiendo para demostrarles que sabe lo que hace y que va a dejar de consumir cuando quiera y no cuando se lo digan. Aunque difícil para muchos padres o familiares con los que convive la persona, lo más indicado es negarle la entrada a casa cuando está intoxicado, y sobre todo la regla número uno será, no tener, ni consumir dentro del hogar.

B) A una persona adicta al alcohol no se le debe ni mentir ni andarse con rodeos, es mejor enfrentar los hechos con honestidad, hablarle de que estamos enterados de su consumo de alcohol, de las

Consecuencias negativas y de que existen algunas soluciones, de las que ya estamos informados.

C) Jamás hay que ponerle la etiqueta de que es un vicioso o de persona débil, sin fuerza de voluntad, mencionándole que tiene una enfermedad y que todavía estamos a tiempo para su tratamiento. A la mayoría de los dependientes del alcohol les causa culpa y mucha vergüenza los actos de mal juicio que cometen bebidos y si se les insiste en que lo que padecen es una enfermedad, se sentirán menos incómodos y posiblemente pidan ayuda.

D) No lo sobreprotejas, hay que dejarle que el enfermo se enfrente y arregle los destrozos originados por sus actos. Si le solucionas todos los embrollos en los que acostumbra involucrarse, nunca solicitará la ayuda que requiere.

E) No amenaces con algo que no vayas a poder cumplir o que solamente cumplirás de modo momentáneo y luego te arrepientes, hay que pensar bien antes de hablar sobre la decisión que vayamos a tomar para que dé resultados. Muchos dependientes del alcohol siguen bebiendo y creando problemas dentro de la casa ya que saben que sus familias no van a cumplir sus amenazas o que solamente lo harán por un corto período de tiempo. Ponerle límites a su agresividad y hacer que respete el hogar, sus bienes materiales, los de los demás y sobre todo las reglas de la casa.

F) No discutir nunca ningún tema importante cuando se encuentre bajo los efectos del alcohol, los sentimientos de culpa que tienen los impulsan a tratar de arreglar o manipular todo a su favor y así evitar las consecuencias de sus actos de mal juicio. Procura hablarle cuando observe que ya pasaron los efectos del alcohol y entonces se le pone en conocimiento lo que sucedió durante la borrachera, señalándole que necesita ayuda y animándole a que la reciba cuanto antes y si acaso el no reacciona o se niega, se le deberá indicar las dos salidas que hay, ose va a una Asociación y se deja ayudar o se le abre la puerta para que deje la unidad familiar, con todo el dolor debe salir porque con una persona alcohólica que no quiere curarse no se puede vivir con él, porque más pronto que tarde destruirá a todos.

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AVERSIVOS: GOTAS O PASTILLAS PARA NO BEBER   Se trata de unas pastillas o de unas gotas que no hacen ningún efecto en el organismo mientras no se beba alcohol. Pero, si se bebe, entonces se produce un choque terrible y el enfermo se pone a morir. Como se ve, estos medicamentos sirven para suplir la fuerza de voluntad que no tiene el enfermo. Éste se toma las pastillas o las gotas y ya sabe que no puede beber alcohol. Hay que hacer, por tanto, mucho hincapié en que jamás deben darse medicamentos sin que lo sepa el propio enfermo. Han de tomarse voluntariamente, en forma plenamente consciente y deliberada. Tomarlos es como estar encerrado en un hospital, porque el que los toma no puede beber alcohol. Pero es estar encerrado sólo en lo que se refiere a la bebida. El enfermo entra y sale, va al trabajo, alterna con sus amigos, frecuenta incluso su bar o tertulia, pero no debe beber alcohol. Las pastillas o gotas para no beber, como es natural, no entienden si el enfermo ha tenido un gran disgusto que le obliga a beber o una gran alegría que hay que celebrar con vino, cerveza o cualquier otra clase de bebida alcoholica. Tampoco entiende si es nochebuena, o la boda de fulanito, o el bautizo de la hija de menganito. Estos medicamentos ignoran todas las sutilezas con que el alcohólico pretende engañarse a sí mismo. Para ellos el alcohol es alcohol, vaya servido en forma de sidra, de cerveza, de vino, de vermut, de quina, de jerez, de anís o de vodka. Incluso la pequeña cantidad de alcohol que contiene el vinagre desencadena la terrible reacción. Y es que, naturalmente, el enfermo alcohólico tiene que dejar de beber toda clase de alcohol. Y el que ha tomado estas pastillas o gotas se tiene que aguantar sin beber, por muchas ganas que tenga de hacerlo. Si no las hubiera tomado, a lo mejor se bebía "una cañita sólo" y luego venían otras dieciséis después, más luego vinos, algún vermut y por fin, bebidas exóticas ya en plena euforia alcohólica. De modo que, gracias a estos medicamentos, el enfermo se acostumbra a vivir sin beber. Y lo hace en la calle, en el bar, con sus amigos y compañeros, es decir, en el mismísimo escenario de sus triples hazañas alcohólicas. De esta manera se agotan sus reflejos condicionados y se desintegran sus esquemas de conducta alcohólica. Las pastillas o gotas para no beber son un par de muletas que te ayudan a andar mientras las piernas cogen fuerza. Al cabo de un plazo de tiempo que determinará el médico, el enfermo podrá dejar de tomar estos medicamentos. Ya habrá recuperado su dominio de sí mismo y podrá vencer, sin ayuda química, la tentación de beber, porque, durante el tiempo que ha estado sin beber, la tentación se ha ido debilitando y su voluntad se ha ido robusteciendo. Si fracasan con pastillas o las gotas para no beber, bien porque el esfuerzo beba aunque se ponga malo, bien porque el enfermo no sea capaz de hacer ni el mínimo esfuerza que representa tomar unas pastillas o unas gotas porque de ese modo, naturalmente, puede beber, entonces hay que empezar el tratamiento por otro camino que los médicos deberán decidir viendo la peligrosidad del enfermo. En general se trata de dos medicamentos con pocos efectos secundarios y bastante bien tolerados.
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Buen consejero

Hola Salvador, 

Duro cuando dices que la enfermedad es ya para siempre.

Está claro que se instala en el cerebro, 

De igual forma, cuando las emociones no funcionan correctamente por cualquier otra causa, también originan daños a nivel mental, no podemos pensar con claridad y hacemos bucle con cualquier tema, comprendido el motivo que causó la emoción rota, la mente vuelve a pensar bien.

Se me ocurre que con una higiene en emociones, todo cerebro puede recuperarse lentamente.

Cuando ya no hay necesidad de "sustituto" porque eres fuerte por ti mismo.

Al leer tu testimonio, encuentro que la parte más complicada para el familiar del enfermo es la de poner límites, hay que tenerlo muy claro para tomar ciertas determinaciones desde el cariño.

El familiar, se va debilitando con el paso del tiempo y al igual que el enfermo pierde la perspectiva de la realidad, el familiar también ve la realidad según se siente, no como es.

Por eso le es tan difícil poner límites. Las gafas están empañadas.

Muchas gracias por tu generosidad al compartir tu experiencia.

Fuerte abrazo,

Mariolas.

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Hola Salvador:

Algo ha cambiado en mi. Durante muchos años todo lo relacionado con los "adictos al alcohol" se me ponia la piel de gallina. 

Mi primer marido, era alcoholico. Despues del mal trato psicologico, lo mucho que tuve que aguantar vinieron las palizas. Afortunadamente en 1981 me separe de él.  No soy especialista y no dudo que lo consideren enfermedad, para mi no.

Te admiro por haber tenido la fuerza de dejarlo, eso si se lo dificil que lo teneis pues siempre esta ahi. 

Conoci a AA. Anonimos y me aprendi una oracion que me ayuda mucho en momentos como el que estoy pasando

DAME SERENIDAD PARA ACEPTAR LAS COSAS QUE NO PUEDO CAMBIAR

EL CORAJE PARA CAMBIAR LAS COSAS QUE PUEDO ALTERAR

Y LA SABIDURIA PARA DISCERNIR LA DIFERENCIA.

Un saludo y buen finde

Carmetta

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Mi querida amiga Carmetta lamento mucho que el alcoholismo se haya cruzado en tu camino, dices que se te ponía la carne de gallina con todo lo relacionado con la adicción al alcohol, pues ahora échale muchísima imaginación y calcula para un enfermo lo que se le pasa por la cabeza cuando está atado de pies y manos, sin ninguna libertad de decidir lo que ha de beber y además, que tenga que mentir y manipular a su familia y allegados para conseguir la “gasolina” que es el alcohol para poder ponerse en marcha todos los días, somos unos esclavos, títeres en manos del alcohol que a la larga terminamos hechos unas piltrafas humanas y solo se curara aquel que acepte y quiera dejarlo.

Con respecto al maltrato recibido, con eso no tengo que hacer ninguna defensa hacia el enfermo, una cosa es que mientas o manipules y que destroces la vida a tu familia como hemos hecho la mayoría de los enfermos alcohólicos, puesto que ellos también están enfermos y sufren las consecuencias directas de la adicción, tengo que decir a nuestro favor que todo lo que hacemos no es queriendo, pues en el corazón nos hacemos una herida cada vez que sufren nuestras parejas e hijos por las situaciones tan desastrosas que ocurren en casa casi a diario y todo es por seguir bebiendo esa porquería, y lo que no consiento y desde aquí condeno, es llegar a maltratar pegando a la esposa o hijos, esa persona(por llamarle de alguna manera) aunque no bebiera en el fondo lleva un maltratador y lo haría igual sino tomara alcohol, por ello no somos todos iguales, ni hay que meternos a todos en el mismo cajón, y por último te agradezco tus palabras de reconocimiento por dejar de consumir, pero si quieres saber mi pensamiento, no hice nada más que lo que tenía que hacer, era mi obligación y como no quería morir por eso lo deje, sino hace ya muchos años que estaría en el cementerio.

Un saludo Carmetta que tengas una maravillosa semana

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Hola, quisiera que me aconsejen y me orienten un poco; en sí no tengo un problema serio con el alcohol, solo que es conveniente que baje el consumo, pues siempre que salgo termino ebria y hago cosas que no debo, durante la semana casi no me hace falta el alcohol, pero los fines si, y ya saben lo que pasa. Siento que aún no tengo pareja y es por eso, nadie me quiere así. He decidido que tengo que dejar ese vicio, por lo que estuve buscando como dejar el alcohol y bueno, ya llevo el primer paso que dice que es admitir que eres adicto, pero no estoy de acuerdo en lo que dicen de evitar los lugares y situaciones que relaciones con la bebida, porque siempre salgo con mis amigas y ellas están bien, yo soy la que termino mal. Ustedes que opinan sobre eso? Algún experto me puede aconsejar? Aún no he ido al psicólogo. Cualquier ayuda se las agradecería.