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La psicosomática: ¡cuando el cuerpo habla!

Publicado el 25 nov. 2021 • Por Claudia Lima

La psicosomática se refiere a la influencia de la psique en el organismo, es decir, de nuestra mente en nuestra salud. Hablamos de síntomas, trastornos y enfermedades psicosomáticas, que son la expresión corporal o física de un problema psicológico. 

Pero, ¿cómo se expresa nuestro cuerpo? ¿Cómo tratar estas dolencias? 

¡Lee nuestro artículo para conocer todas las respuestas!

La psicosomática: ¡cuando el cuerpo habla!

El término psicosomático se compone de la yuxtaposición de dos palabras de origen griego: el término psico proviene de psique que significa "alma" y el término somático proviene de somatikos que significa "del cuerpo, corporal". 

La psicosomática o los trastornos psicosomáticos afectan tanto al cuerpo como a la mente. Es cuando un elemento psicológico está implicado en la aparición de síntomas físicos. En otras palabras, el cuerpo expresa una emoción o un trastorno psicológico. 

Se distingue entre un síntoma psicosomático, que es una respuesta del cuerpo a una situación de malestar mental, y un trastorno psicosomático, que está vinculado a una enfermedad o a un daño orgánico y al que se le reconoce un origen psicológico. 

También se habla igualmente medicina psicosomática, una área más específica que describe y estudia la influencia de los factores psicológicos en el soma (cuerpo). En consecuencia, la definición de las enfermedades psicosomáticas

¿A quién le concierne? ¿Cuáles son? ¿Cómo curarlas? ¿Cómo prevenirlas?  

¿Cuáles son las enfermedades psicosomáticas, sus síntomas y sus causas? 

Se calcula que el 38% de las mujeres y el 26% de los hombres se verán afectados por una enfermedad psicosomática en algún momento de su vida. Se dan en todos los grupos de edad, incluidos los niños pequeños. Así que cualquiera puede enfermar, independientemente de su personalidad. 

Las enfermedades psicosomáticas son verdaderas enfermedades, que se manifiestan por síntomas físicos que afectan a un órgano y cuyos desencadenantes son esencialmente emocionales. Tienen causas psicológicas, crónicas o brutales como: conflictos profesionales, el anuncio de una pérdida de trabajo, un accidente, una muerte, un divorcio o una separación.  

Provocan un descenso de las defensas inmunitarias del organismo y, por tanto, aumentan el riesgo de enfermedades. 

Los desencadenantes más comunes son la ansiedad y el estrés. Este último hace que el organismo sufra cambios bioquímicos, hormonales y neurológicos, lo que a su vez provoca tensión muscular, dolor y reumatismo en los enfermos. 

Los síntomas y trastornos psicosomáticos pueden afectar a todo el cuerpo:  

  • A nivel respiratorio: asma, síndrome hiperventilatorio, 
  • A nivel cutáneo: eczema, algunos brotes de psoriasis, verrugas, herpes, rosácea, costras, aftas, dermatitis atópica, sudoración abundante, 
  • A nivel del sistema digestivo: úlceras de estómago, colitis, dolores de estómago, diarrea, estreñimiento, 
  • A nivel del sistema cardiovascular: taquicardia, arritmia, infarto, hipertensión arterial
  • A nivel de ORL: zumbidos, silbidos, 
  • A nivel urogenital: dismenorrea, vaginismo, impotencia, eyaculación precoz, 
  • A nivel musculoesquelético: cefaleas tensionales, calambres, tortícolis, dolores articulares o musculares, 
  • Los trastornos visuales, trastornos del sueño

¿Cómo tratar los trastornos y las enfermedades psicosomáticas? 

Es importante hacer primero un diagnóstico descartando las causas puramente somáticas antes de considerar una causa psicológica y emocional. 

Sin embargo, aunque los síntomas que aparecen sean de origen psicosomático, son reales y representan un sufrimiento para la persona afectada. Además, la enfermedad suele ser mal entendida y mal diagnosticada y sus síntomas suelen tomarse a la ligera. 

El paciente no siempre es consciente de que existe una relación entre sus emociones y su enfermedad, pero puede comprenderla. 

El médico realizará primero un examen clínico para evaluar los síntomas físicos y aliviarlos. Cuando la causa psicosomática está claramente establecida, se puede prescribir un enfoque terapéutico. 

Existen muchos enfoques, como la psicoterapia conductual, de apoyo o analítica con un psicólogo o psiquiatra. También se recomiendan ejercicios de relajación para aliviar las zonas de tensión del cuerpo, así como el uso de medicinas alternativas como la acupuntura o la homeopatía. 

En cuanto al enfoque farmacológico, un tratamiento adaptado permite aliviar los síntomas: antiinflamatorios, antialérgicos, reguladores del tránsito. Si es necesario, es necesario el apoyo farmacológico con antidepresivos o ansiolíticos. 

Debido al componente psíquico de los trastornos psicosomáticos, a veces los medicamentos prescritos actúan como un efecto placebo

¿Podemos prevenir las enfermedades psicosomáticas? 

Algunos comportamientos favorecen la somatización. En efecto, en una situación de agotamiento moral o de ansiedad crónica, hay que procurar retomar las buenas reglas de estilo de vida como: una alimentación sana y equilibrada, limitar el sedentarismo, practicar actividades físicas adaptadas, dormir de calidad, regular las emociones gracias a la relajación, el yoga o la sofrología. 

También es necesario cuidar la salud mental y no dudar en seguir una terapia. 

Las enfermedades psicosomáticas deben distinguirse de la hipocondría. Un hipocondríaco se queja de problemas físicos que son difíciles de identificar durante los exámenes biológicos y las pruebas médicas. Por el contrario, una persona que padece una enfermedad psicosomática tiene realmente los correspondientes trastornos orgánicos y quiere ser tratada. 

Varias escuelas de pensamiento intentan explicar el lenguaje psicosomático. Para la gran mayoría, los trastornos desarrollados son la expresión de un conflicto interno en la persona afectada, es decir, la dificultad para percibir, contener y expresar estados internos de sufrimiento emocional o psicológico. Algunos especialistas no excluyen una cierta predisposición genética. 


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¡Cuidate! 


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3 comentarios


carambilla
el 27/11/21

Esta claro que llevar una vida de prisas, estrés, nervios, problemas y traumas no ayuda para nada a tu salud, el hombre cada vez tiene mas    problemas , lleva una vida menos saludable . Vivir es mas que tener cosas materiales , cuantas mas mejor , y no disfrutar relajadamente de una puesta   de sol, salir al parque a jugar con tus hijos , trabajar demasiadas horas para poder permitirte ciertos lujos pues  estos lujos , a la larga te van a pasar factura. No es lo mismo pero os quiero contar lo que yo vivo. Para mi cualquier situación que me rompa los esquemas, que me suponga un  dolor del alma o cualquier situación que se  escape a mi control se multiplica por dos , y a veces empeoro en mis síntomas por algo que yo no    puedo asumir. La pérdida de un ser querido, discutir con alguien , un problema personal.

La mente nos juega malas    pasadas que pagamos a alto  precio.


Marías
el 1/12/21

Yo llevo muchos años y es verdad que afecta mucho el estado emocional a los dolores pues yo estoy pasando por una etapa un poco más fuerte y me siento como lo descrito, diarrea, insomnio, dolores de cabeza tensionales,reuma , artrosis, fibromialgia, rosácea y ansiedad y estrés por el seguro es una pena pues tardan mucho en verte y por mi cuenta voy a una psicóloga de pago  y me está ayudando pero esto va despacio porque es de muchos años. Ánimo y suerte para todos.❤️


NuriMon
el 1/12/21

por fin!!! Un artículo que no pone a la fibromialgia como una enfermedades spicosomática!!!! A más de uno se lo plantaba yo en los morros.

Por otro lado, claro está que el estrés/problemas, no ayudan a nadie a tener una buena salud, esté o no enfermo. 

Personalmente, la piel atópica y la rosácea no creo que sean únicamente psicosomáticas; mi hijo nació con piel atópica y yo con rosácea. La psoriasis lo mismo; tengo a bastante gente a mi alrededor que nacieron con ella. Claro que todos empeoramos en épocas difíciles mentalmente, pero no son la causa de la enfermedad en sí, la empeoran, pero no la provocaron. 

Es lo que yo vivo. Hay casos de todo tipo, que  para algo somos tantos millones en el planeta...... 

Gracias por estos buenos artículos. 

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