Espondilitis anquilosante y bioterapias

Las bioterapias son tratamientos eficaces pero que requieren un seguimiento riguroso y una atención personalizada, a cargo de profesionales sanitarios.

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El término bioterapia hace referencia a la utilización de medicamentos de origen inmunológico y que han sido producidos mediante biología molecular. Se trata, por ejemplo, de anticuerpos dirigidos contra una diana concreta. En el ámbito del tratamiento de la espondilitis anquilosante, las bioterapias están representadas por tres tipos de medicamentos anti-TNFα: adalimumab, etanercept e infliximab.

El TNF o «Tumor Necrosis Factor» (factor de necrosis tumoral) es una molécula implicada en el proceso de reacción inflamatoria. Los medicamentos anti-TNFα actúan reduciendo la reacción inflamatoria presente en la espondilitis anquilosante, mediante el bloqueo de la actividad de los TNF.

LAS BIOTERAPIAS COMO TRATAMIENTO DE FONDO

Los anti-TNFα se utilizan como tratamiento de fondo de segunda intención de la espondilitis anquilosante, en caso de fracasar el tratamiento con antinflamatorios no esteroides (AINE) indicado en primera intención.

El tratamiento con anti-TNFα solo es posible cuando concurren determinadas condiciones:

- el diagnóstico de espondilitis anquilosante debe estar confirmado;

- la puntuación BASDAI debe ser superior a 4 (permite evaluar la actividad de la enfermedad);

- la enfermedad debe estar considerada como grave;

- el tratamiento anterior con AINE a la dosis máxima recomendada debe haber sido insuficiente.

La prescripción inicial está restringida al especialista en reumatología o en medicina interna, dentro del entono hospitalario. El seguimiento posterior puede realizarse en la farmacia. Además, es necesario establecer un seguimiento regular del tratamiento a lo largo de toda su duración.

Los medicamentos anti-TNFα son eficaces a nivel del dolor, la actividad de la enfermedad, así como la discapacidad funcional.

Existen pocos efectos secundarios a corto plazo en relación con los anti-TNFα. Sin embargo, los efectos indeseables a largo plazo de estos medicamentos son poco conocidos. Además, deben tomarse ciertas precauciones de uso y es indispensable llevar a cabo una rigurosa supervisión.

La utilización de anti-TNFα expone al paciente a un riesgo de infección elevado. Al reducir la respuesta inflamatoria, estos fármacos reducen las defensas del organismo y, en consecuencia, la tolerancia frente a posibles infecciones. Toda prescripción de medicamentos anti-TNFα debe acompañarse de un examen previo para indagar con especial atención cualquier antecedente de tuberculosis o foco latente de infección (infección urinaria, por ejemplo), así como de una comprobación de la cartilla de vacunación. Asimismo, es indispensable establecer una anticoncepción eficaz durante toda la duración del tratamiento.

Finalmente, todo signo de infección, como la fiebre, en una persona que esté tomando anti-TNFα, exige una consulta médica ese mismo día. También puede existir un riesgo de aparición de un tumor, aunque este no está demostrado.

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