Tratamiento de la obesidad

El tratamiento de la obesidad se define en función del nivel de gravedad de la enfermedad, de sus causas y de su estado de evolución.

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La obesidad es una enfermedad multifactorial que requiere un tratamiento individualizado para cada paciente. El tratamiento de la obesidad desde un punto de vista médico es relativamente reciente. Hasta hace poco, las complicaciones físicas, psicológicas y sociales de las personas obesas no se tenían muy en cuenta y el enfoque se centraba sobre todo en la pérdida de peso. Actualmente, existen equipos médicos multidisciplinares destinados a tratar el conjunto de factores de esta enfermedad. El peso, los problemas de salud, los antecedentes familiares, la actividad física, el estilo de vida, los hábitos alimentarios o las motivaciones son algunas de las cuestiones que se abordan en la atención a estos pacientes.

El éxito del tratamiento de la obesidad se basa en la combinación de varios elementos:

- Una dieta equilibrada: uno de los principales objetivos es la pérdida de peso. Obviamente, la alimentación es un aspecto fundamental en el tratamiento de estos pacientes. Los consejos nutricionales inciden a nivel del ritmo nutricional, la distribución de los nutrientes y la densidad calórica de la alimentación. El objetivo es instaurar nuevos hábitos alimenticios mediante la limitación de los alimentos prohibidos, la diversificación de los aportes nutricionales y la reducción de la densidad energética de los alimentos. Todo ello teniendo en cuenta las tradiciones, preferencias y capacidad económica del paciente. El nutricionista o dietista puede ayudar al paciente a adoptar nuevos hábitos.

- Ejercicio físico: la actividad física es muy beneficiosa. Más que la intensidad del esfuerzo, lo que cuenta es sobre todo la regularidad. Se recomienda realizar al menos 30 minutos de ejercicio físico al día: caminar, practicar algún deporte (ciclismo, atletismo, etc.), realizar tareas domésticas, etc. Es importante fijarse objetivos realistas e ir aumentando progresivamente el tiempo dedicado diariamente al ejercicio físico hasta llegar a los 30 minutos.

- Apoyo psicológico: la depresión favorece la obesidad, si bien no es fácil distinguir entre las causas y las consecuencias de la depresión.

- Tratamiento de las complicaciones asociadas: En general, las recomendaciones se establecerán de forma progresiva y por prioridades, puesto que sería poco razonable esperar un cambio en el estilo de vida del paciente antes de los seis primeros meses de tratamiento. En este sentido, será necesario encontrar el momento adecuado en la vida del paciente para indicarle que debe perder peso, dejar de fumar o retomar la actividad física. Sería poco realista esperar que un individuo perdiera 30 kg en un periodo de 6 meses. Hay que saber fijarse los objetivos a corto plazo, por ejemplo, perder 500 g al mes, y persistir en la motivación. De este modo, una persona que pierda 500 g al mes durante dos años al final habrá perdido 12 kg. Planteado así, el objetivo resulta interesante y realista.

NO EXISTEN LOS MEDICAMENTOS MILAGROSOS CONTRA LA OBESIDAD

A fin de evitar los abusos y accidentes registrados con los primeros medicamentos (especialmente los derivados de las anfetaminas), la prescripción de las nuevas moléculas desarrolladas para luchar contra la obesidad se realiza en condiciones muy estrictas. La sibutramina, un medicamento supresor del apetito de venta con receta que había sido utilizado durante mucho tiempo, fue retirada del mercado en mayo de 2010.

El orlistat es uno de los medicamentos más utilizados actualmente. Este fármaco bloquea la acción de las enzimas que intervienen en la digestión de las grasas y, por lo tanto, impide la absorción de las materias grasas. Debido a su mecanismo de acción, la mayoría de los efectos secundarios son efectos digestivos indeseables.

Numerosos estudios recientes han señalado la existencia de nuevas moléculas que intervienen en los mecanismos del apetito y podrían permitir tratar el sobrepeso y la obesidad: grelina, C75, etc. Ciertas hormonas, como GIP y PYY 3-36, podrían reducir el apetito en una tercera parte y, en consecuencia, la cantidad de alimentos ingeridos en cada comida. Sin embargo, los mecanismos que regulan el apetito son complejos, por lo que una molécula no puede constituir, por sí sola, un tratamiento eficaz del sobrepeso. Será necesario diseñar una combinación de compuestos que actúen a diferentes niveles.

Fuentes: Asociación francesa del estudio y la investigación sobre la obesidad

PARA MÁS INFORMACIÓN: https://www.nhlbi.nih.gov/health-topics/sobrepeso-y-obesidad

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