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Temática de la discusión



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 Hola a todos.

Creo que en muchos cuentitos hay muchos mensajes que nos pueden ayudar.

Se me ha ocurrido que podiamos poner alguno. E

¿Que os parece?

Espero vuestra opinión

Buen finde

Carmetta

Inicio de la discusión - 25/2/17

Cuentitos con fundamento


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    Cuentan que en una carpintería hubo una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar diferencias. 

El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar, ya que se pasaba todo el tiempo haciendo ruidos. 

El martillo aceptó la culpa, pero pidió que fuera expulsado el tornillo, argumentando que había que darle demasiadas vueltas para que sirviera. 

El tornillo aceptó el ataque, pero exigió la expulsión de la lija. Señaló que era áspera en su trato y tenía fricciones con los demás. 

Y la lija estuvo de acuerdo, pero exigió que fuera expulsado el metro que siempre se la pasaba midiendo a los demás como si él fuera perfecto. 

En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició la tarea. Utilizó el martillo, la lija, el metro, y el tornillo. Finalmente, la tosca de madera se convirtió en un hermoso mueble. 

Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. 

Fue entonces cuando el serrucho dijo: - Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso nos hace valiosos. Así que no pensemos en nuestras fallas y concentrémonos en la utilidad de nuestros méritos. 

La asamblea pudo ver entonces que el martillo es fuerte, el tornillo une, la lija pule asperezas y el metro es preciso. Se vieron como un equipo capaz de producir muebles de calidad. 

Esta nueva mirada los hizo sentir orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.   Antony de Mello
Cuentitos con fundamento


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Ninguna oreja, ningún crimen


Un día, el juez pidió a Nasrudín que le ayudara a resolver un problema legal.

- ¿Cómo me sugerirías que castigue a un difamador?

- Córtales las orejas a todos los que escuchan sus mentiras -replicó el mulá-

    cuentos sufíes

Cuentitos con fundamento


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El Buscador- Jorge Bucay

https://www.youtube.com/watch?v=zPRRdlGVHOU

 Carmetta

Cuentitos con fundamento


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EL ELEFANTE Y LA RATA

Se hallaba un elefante bañándose tranquilamente en un remanso, en mitad de la jungla, cuando, de pronto, se presentó una rata y se puso a insistir en que el elefante saliera del agua.

«No quiero», decía el elefante. «Estoy disfrutando y me niego a ser molestado».

«Insisto en que salgas ahora mismo», le dijo la rata.

«¿Por qué?», preguntó el elefante.

«No te lo diré hasta que hayas salido de ahí», le respondió la rata.

«Entonces no pienso salir», dijo el elefante.

Pero, al final, se dio por vencido. Salió pesadamente del agua, se quedó frente a la rata y dijo:

«Está bien; ¿para qué querías que saliera del agua?».

«Para comprobar si te habías puesto mi bañador», le respondió la rata.



Es infinitamente más fácil para un elefante ponerse el bañador de una rata que para Dios acomodarse a nuestras doctas ideas acerca de Él. 

A. de Mello   

Cuentitos con fundamento


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UNA VITAL DIFERENCIA

Le preguntaron cierta vez a Uwais, el Sufí:

«¿Qué es lo que la Gracia te ha dado?». Y les respondió:
«Cuando me despierto por las mañanas, me siento como un hombre que no está seguro de vivir hasta la noche».

Le volvieron a preguntar:
«Pero esto ¿no lo saben todos los hombres?».

Y replicó Uwais: «Sí, lo saben, Pero no todos lo sienten».

Cuentitos con fundamento


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NAUFRAGIO

   Toda la vida es fruto de un naufragio casi infinito de otras vidas, que pudieron haber sido y justamente no fueron porque se dio esta.  Cada uno de nosotros mismos somos, en definitiva, el náufragio de infinidad de otras posibilidades, que quizás tuvieron las mismas oportunidades de nosotros de existir.  Pero ellos nunca existieron y nosotros sí.

   A veces me imagino que Tata Dios está a la orilla del mar de lo posible, y desde allí, vaya a saber por qué secreto misterio de su omnipotencia rescata lo que tiene que existir, le da un nombre y se alegra con su vida.

   Cada uno de nosotros somos para Dios un hallazgo, y le producimos la fascinante alegría de habernos encontrado.  Desde este momento, somos suyos.   Y si somos de la especie de las semillas, entonces elige para nosotros una tierra fértil para que nuestra vida haga estallar todas sus posibilidades.

 Desde el mar profundo, madre de las cosas, fruto de un naufrafio, he nacido yo; ¡cuantos sucumbieron antes de que fueran por entre el oleaje que a mí me ocunó!

   Pude no haber sido, lo mismo que otros nada me distingue; sisn embargo: soy,

        Yo estoy en el mundo, sangre y pensamientos llegué hasta la orilla, y Dios me encontró.

         He sido el asombro de sus ojos niños, le poblé de sueños su gran corazón; me tomó en sus manos, me miró sonriente y contra su pecho luego me apretó.

"Cuentos al amanecer"

Mamerto Menapace

Cuentitos con fundamento


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El corcho Hace años, un inspector visitó una escuela primaria. En su recorrido observó algo que le llamó poderosamente la atención, una maestra estaba atrincherada atrás de su escritorio, los alumnos hacían gran desorden; el cuadro era caótico.

Decidió presentarse:

- “Permiso, soy el inspector de turno... ¿algún problema?”

- “Estoy abrumada señor, no se qué hacer con estos chicos... No tengo láminas, el Ministerio no me manda material didáctico, no tengo nada nuevo que mostrarles ni qué decirles...”

El inspector, que era un docente de alma, vio un corcho en el desordenado escritorio. Lo tomó y con aplomo se dirigió a los chicos:

- “¿Qué es esto?”

- “Un corcho señor...”, gritaron los alumnos sorprendidos.

- “Bien, ¿De dónde sale el corcho?”

- “De la botella señor. Lo coloca una máquina.., del alcornoque, de un árbol .... de la madera...”, respondían animosos los niños.

- “¿Y qué se puede hacer con madera?”, continuaba entusiasta el docente.

- “Sillas..., una mesa..., un barco...”

- “Bien, tenemos un barco. ¿Quién lo dibuja? ¿Quién hace un mapa en el pizarrón y coloca el puerto más cercano para nuestro barquito? Escriban a qué provincia argentina pertenece. ¿Y cuál es el otro puerto más cercano? ¿A qué país corresponde? ¿Qué poeta conocen que allí nació? ¿Qué produce esta región? ¿Alguien recuerda una canción de este lugar?...”, y comenzó una tarea de geografía, de historia, de música, economía, literatura, religión…


La maestra quedó impresionada. Al terminar la clase le dijo conmovida:

- “Señor, nunca olvidaré lo que me enseñó hoy. Muchas gracias.”

Pasó el tiempo. El inspector volvió a la escuela y buscó a la maestra. Estaba acurrucada atrás de su escritorio, los alumnos otra vez en total desorden...

- “Señorita... ¿Qué pasó? ¿No se acuerda de mí?”

- “Sí señor, ¡cómo olvidarme! Qué suerte que regresó. No encuentro el corcho. ¿Dónde lo dejó?”

Enrique Mariscal    
Cuentitos con fundamento


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Preguntas y respuestas

      La joven maestra escribe en la pizarra:  5-7-8-11-16-24.   

Luego pregunta:

- A ver, Ramiro, ¿cuáles de estós números son divisibles por 2?

- Todos, señorita - respondio con seguridad el niño.  

"Cuentos para regalar, a personas inteligentes"

                                                                                  Enrique Mariscal

Cuentitos con fundamento


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LA RANA COCIDA

Si usted arroja una rana viva a una cazuela con agua hirviendo, la rana con toda seguridad se salvará, pues ante la sensación abrasadora del agua en ebullición, el batracio se impulsará sobre el agua en centésimas de segundo y saltará fuera de la cazuela humeante.


Pero existe una pequeña variante del experimento. Meta la misma rana en la misma cazuela, sólo que esta vez llena de agua fría. La rana se sentirá cómoda en su elemento, y no saltará. Luego caliente paulatinamente el agua, y verá como la rana termina su vida cociéndose sin que apenas se entere. ¿Qué ha pasado? Simplemente que en el segundo experimento la rana no detecta los pequeños cambios paulatinos, sino que percibe una agradable tibieza que termina llevándole a la muerte, pues cuando quiere reaccionar ya es tarde, bien porque carece de fuerzas, bien porque no encuentra la base necesaria para apoyar un enérgico salto o simplemente porque carece ya de la voluntad de salvarse.

Este es un ejemplo clásico que algunos autores dedicados a escribir sobre la gestión de empresas (como Peter Sengue en su libro “La Quinta Disciplina”) utilizan para ilustrar lo que les puede pasar a aquellas organizaciones que no detectan los pequeños aunque constantes cambios que experimenta el entorno: acaban por fracasar, pudiendo desaparecer cocidas en su propio inmovilismo y autocomplacencia.

CONCLUSIONES


Los seres humanos somos como las ranas que nos vamos habituando a los cambios lentos sin percatarnos que son muy dañinos (como el tabaco, relaciones toxicas, estrés habitual.. ). Parece que en nuestra naturaleza está el que necesitemos sacudidas, impactos para que reaccionemos y tomemos conciencia del peligro o el cambio de situación para poder actuar a tiempo.