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El asma de esfuerzo se manifiesta en todos los pacientes que padecen asma bronquial, de modo que, propiamente hablando, no debe clasificarse como una enfermedad en sí misma sino simplemente como una respuesta a un estímulo capaz de originar un broncoespasmo

En general, el asma de esfuerzo se presenta aproximadamente diez minutos después del inicio de la actividad física con una tos seca que, en algunos casos, desaparece al cabo de unos minutos. Sin embargo, en la mayoría de los casos, esta tos se agrava y se vuelve más violenta, hasta el punto de que la sensación de ahogo obliga al paciente a pararse. 

Se han planteado varias hipótesis sobre las causas que desencadenan una crisis de asma de esfuerzo. De entre ellas, la más plausible es que las crisis estén causadas por el enfriamiento de la mucosa de las vías respiratorias durante el ejercicio físico. La hiperventilación provocada por el esfuerzo comporta una disminución de la temperatura de la mucosa del árbol respiratorio; si esta en algún momento se ralentiza, la temperatura de la mucosa remontará rápidamente. Este cambio brusco de temperatura de la mucosa parece aumentar su permeabilidad, y ese es el motivo por el que se forma el edema y, en consecuencia, la crisis asmática.

¿CÓMO ACTUAR EN CASO DE CRISIS DE ASMA INDUCIDA POR EL EJERCICIO?

Ante una crisis de asma de esfuerzo, es necesario suspender la actividad deportiva a fin de no empeorar más la situación. No obstante, es posible practicar actividades deportivas cuando se padece asma de esfuerzo. Para ello, es crucial realizar un calentamiento previo, que permitirá soportar los esfuerzos posteriores. En los casos en que el calentamiento no sea suficiente para prevenir las crisis de asma de esfuerzo, el paciente puede recurrir a medicamentos como el cromoglicato de sodio para evitarlas. 

El diagnóstico del asma de esfuerzo se realiza sobre la base de la anamnesis del paciente y una exploración específica. La prueba consiste en realizar una espirometría (medición de la cantidad y velocidad del aire generado por los pulmones) en el paciente en reposo y, después, durante el esfuerzo. La comparación de los diferentes valores obtenidos permitirá determinar la existencia de asma de esfuerzo.

Fuente: Club de cardiólogos del deporte

PARA MÁS INFORMACIÓN

http://www.alergosur.net/enfermedades-alergicas/asma-y-ejercicio/

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