Síntomas del asma bronquial

El síntoma más conocido del asma son las crisis, que comportan una dificultad para inspirar y sobre todo para exhalar el aire de los pulmones.

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El asma se manifiesta generalmente de diferentes formas:
- La tos, generalmente seca y repetitiva, puede anunciar el inicio de una crisis o bien ser su principal manifestación.
- Las sibilancias en el pecho constituyen el síntoma más habitual del asma.
- Las dificultades respiratorias asociadas a las sibilancias pueden a su vez presentarse de distintas formas. Una presión en el pecho (o sensación de obstrucción en el tórax) puede ser interpretada como un signo de alerta cardíaca en pacientes de edad avanzada. 
 
Las crisis asmáticas consisten en un empeoramiento de los síntomas del asma que se traduce en importantes dificultades respiratorias (sobre todo al exhalar) y origina una sensación de ahogo u opresión. 
 
Esto se debe a tres fenómenos:
- Una contracción de los músculos bronquiales (broncoconstricción).
- Una inflamación de la pared bronquial (edema).
- Una hipersecreción de moco en el interior de los bronquios (hipersecreción). 
 
Los signos que pueden anunciar una crisis son:
- Tos y estornudos.
- Goteo nasal y picor o irritación de ojos y garganta.
- Fatiga o dificultad respiratoria (disnea) superiores a lo habitual.
 
La mayoría de las veces, las crisis se producen después de una intensificación progresiva de los síntomas del asma. 
 
Las crisis pueden ser de corta duración o persistir durante varios días, en cuyo caso se trata de un «ataque de asma». Estas manifestaciones pueden estar asociadas a un factor desencadenante concreto o bien aparecer sin una causa aparente.
En los períodos entre crisis, la disnea puede persistir y en algunos casos, especialmente en los pacientes más mayores, puede llegar a ser permanente y más o menos intensa. Se habla entonces de asma persistente o asma crónica y se trata de un «asma con disnea continua». 
 
La frecuencia y gravedad de los síntomas varía según cada individuo. En algunos pacientes puede persistir un edema residual, de modo que aumenta la sensibilidad a la inhalación de la sustancia irritante (por ejemplo humo de tabaco o perfume) o a cualquier alérgeno, los cuales pueden entonces desencadenar una nueva crisis asmática. En otros pacientes, este cuadro retrocede y el individuo permanece poco sintomático. 
 
La gravedad del asma está ligada a la frecuencia de repetición de las crisis y a la obstrucción residual de las vías respiratorias entre las crisis. 
 
Estos signos pueden presentarse por la noche o al realizar un esfuerzo, y a menudo están separados por largos periodos de calma. No obstante, todavía con demasiada frecuencia, estos signos pueden pasar inadvertidos y el diagnóstico llega tardíamente.

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