Síndrome del ovario poliquístico: saber más

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Síndrome del ovario poliquístico (SOP)

Definición del síndrome del ovario poliquístico (SOP)

El síndrome de ovario poliquístico (SOP), también conocido como síndrome de Stein-Leventhal, es una enfermedad hormonal que afecta a las glándulas responsables de la secreción hormonal y, en particular, a la hipófisis (una glándula situada en la base del cerebro).

Esta enfermedad afecta especialmente a las mujeres en edad fértil, entre un 8% y un 13% de ellas. La enfermedad se manifiesta por un aumento de las hormonas androgénicas masculinas (testosterona), lo que provoca diversos síntomas más o menos molestos, como :

  • Hirsutismo (crecimiento excesivo de vello),
  • Alopecia (caída del cabello),
  • Amenorrea,
  • E incluso infertilidad.

Causas del síndrome del ovario poliquístico (SOP)

Las causas de este desequilibrio hormonal siguen siendo poco conocidas. Hasta la fecha, los principales factores de riesgo sospechosos son la genética, la epigenética y el medio ambiente:

  • Genética y epigenética: entre el 60 y el 70% de las hijas de madres con SOP desarrollan síntomas. Los estudios también demuestran que el origen étnico de las mujeres influye en el desarrollo de los síntomas del SOP. De hecho, según un estudio, entre el 60 y el 80% de las mujeres estadounidenses con SOP padecen hirsutismo, frente a sólo el 20% de las japonesas.
  • El medio ambiente: también se sospecha que los disruptores endocrinos desempeñan un papel en la aparición de la enfermedad. El bisfenol A, por ejemplo.

Síntomas del síndrome del ovario poliquístico (SOP)

Los síntomas del síndrome de ovario poliquístico (SOP) suelen aparecer en la pubertad, en torno a la primera menstruación o incluso mucho más tarde.
La intensidad de estos síntomas puede variar considerablemente de una persona a otra, desde molestias leves hasta discapacidades importantes.

Los síntomas más frecuentes son:

Trastornos del ciclo ovárico

En el caso del síndrome de ovario poliquístico (SOP), el funcionamiento del ciclo ovárico de la mujer está desregulado. Esto se manifiesta por menstruaciones abundantes, largas, irregulares, imprevisibles o inexistentes (amenorrea). Además, los ovarios no liberan óvulos (anovulación), o los liberan de forma irregular, lo que puede dificultar el embarazo (infertilidad potencial).

Hiperandrogenismo (sobreproducción de andrógenos)

En las mujeres en edad fértil, la testosterona es el principal andrógeno. Tiene tres orígenes: alrededor del 25% procede de las glándulas suprarrenales, el 25% del ovario y el 50% de la conversión periférica de la androstenediona (delta4A) en testosterona.

En el SOP, un aumento de los andrógenos ováricos provoca hiperandrogenismo, que se manifiesta como un desarrollo excesivo de características masculinas en la mujer, como hiperpilosidad o incluso hirsutismo (crecimiento anormal del vello), alopecia (caída del cabello) o acné persistente después de los 20 años.

Trastorno metabólico

El SOP afecta al metabolismo, es decir, al gasto energético, a la forma en que el organismo utiliza y almacena las calorías ingeridas, etcétera. El resultado es la hiperglucemia (aumento de los niveles de glucosa en sangre) y/o la dislipidemia (aumento de los niveles de colesterol LDL y/o triglicéridos, y/o reducción de los niveles de colesterol HDL en sangre). Estos dos fenómenos predisponen a los pacientes al sobrepeso (o incluso a la obesidad) y a la hipertensión.

Hay otros síntomas asociados al SOP, pero no todos los padecen, como manchas marrones en la piel, fatiga, ansiedad y apnea del sueño.

Diagnóstico del síndrome del ovario poliquístico (SOP)

El diagnóstico suele realizarlo un médico generalista, un ginecólogo o un endocrinólogo. Se basa principalmente en los síntomas experimentados por la paciente, acompañados de un estudio biológico y, posiblemente, una ecografía abdomino-pélvica.
Las pruebas tienen por objeto descartar otras causas hormonales de los síntomas, como la hiperplasia suprarrenal congénita, los tumores secretores de andrógenos, el síndrome de Cushing o la hiperprolactinemia.

Una revisión biológica

Esta revisión incluye:

  • Un análisis de FSH y LH: dos hormonas producidas por la hipófisis que controlan el ciclo ovárico. La FSH facilita la ovulación y favorece el desarrollo de folículos que contienen óvulos. La LH, por su parte, provoca la ovulación, gracias a un pico de secreción en la mitad del ciclo ovárico. Normalmente, el nivel basal de LH debe ser inferior al de FSH en el momento de la ovulación, y se observa un aumento de los niveles de LH justo antes de la ovulación.
    En el SOP, el nivel basal de LH es superior al de FSH y no aumenta en la mitad del ciclo.

SOP1

SOP2

Cambio del ciclo menstrual en caso de SOP

  • Un análisis de las hormonas sexuales masculinas o andrógenos (testosterona, Delta4 androstenediona, SDHEA y 17 OH progesterona): el nivel habitual de testosterona se sitúa entre 0,3 y 3 nanomoles por litro de sangre en las mujeres. En el SOP, el nivel de esta hormona es superior al habitual.
  • Una prueba de glucosa e insulina: en el SOP, las concentraciones de glucosa e insulina en sangre son más elevadas de lo normal.
  • Pueden medirse otras hormonas, como la prolactina (que interviene en la reproducción y la lactancia) o la TSH (hormona estimulante del tiroides), la hormona que estimula la glándula tiroides.

Una ecografía abdomino-pélvica

En el síndrome del ovario poliquístico, los niveles de FSH son insuficientes para la maduración folicular, lo que provoca una acumulación de folículos inmaduros en el ovario. Esto puede observarse en la ecografía abdomino-pélvica, con la aparición de numerosos folículos pequeños que dan un aspecto "poliquístico", lo que explica el nombre de la enfermedad.

Consecuencias del síndrome del ovario poliquístico (SOP)

El síndrome de ovario poliquístico repercute a corto y largo plazo en la salud física y mental de las mujeres afectadas.

La enfermedad puede alargar el tiempo necesario para quedarse embarazada. Este factor, unido a otros síntomas como la hiperpilosidad o la caída del cabello, puede provocar ansiedad, depresión o una imagen negativa de sí misma.

El SOP también puede acarrear complicaciones a largo plazo, como enfermedades cardiovasculares (infarto de miocardio), diabetes e incluso cáncer de endometrio.

Tratamiento para el síndrome del ovario poliquístico (SOP)

El SOP es una enfermedad crónica que no tiene cura. Sin embargo, es posible mejorar algunos síntomas modificando el estilo de vida o tomando medicación.

Tratamiento para el síndrome del ovario poliquístico (SOP)

Tratamiento hormonal

El tratamiento antiandrógeno es un tratamiento que combate los síntomas del hiperandrogenismo, en particular el hirsutismo, el acné y la caída del cabello.

El tratamiento antiandrógeno suele presentarse en forma de píldora anticonceptiva oral que contiene hormonas estrogénicas (estrógenos) y progestágenas (progesterona).

Las hormonas progestágenas inhiben la secreción de LH, reduciendo así la producción de andrógenos (testosterona) por los ovarios. Las hormonas estrogénicas reducen el nivel de andrógenos circulantes en la sangre (testosterona libre) fijándolos.

A tener en cuenta:

  • Tomar la píldora puede provocar hipertensión arterial o hiperlipidemia. Es imprescindible consultar al médico antes de tomar cualquier tratamiento.
  • La combinación de hormonas estrogénicas también está disponible en forma de anillo vaginal o parche transdérmico.

Si falla la anticoncepción estrogénica, el tratamiento recomendado es el acetato de ciproterona, un progestágeno antiandrogénico que reduce los niveles totales de testosterona al inhibir la LH e inhibe los efectos periféricos de los andrógenos al bloquear su unión a los receptores.

Tratamientos no hormonales

El acné puede tratarse con un tratamiento tópico (crema antiacné), antibioterapia o isotretinoína. Para tratar la alopecia, existen tratamientos disponibles en farmacias que estimulan el crecimiento del cabello y limitan su caída. En cuanto al hirsutismo, existen varias técnicas para eliminar el vello de forma temporal o incluso permanente, como las cremas depilatorias y el láser.

Tratamientos de infertilidad

Tratamiento farmacológico

El tratamiento de la infertilidad se basa en la estimulación de la ovulación mediante: 

  • Citrato de clomifeno: este fármaco interviene en la modulación y liberación continua de FSH para favorecer el desarrollo del folículo.
  • Gonadotropinas exógenas inyectables: son inyecciones de hormonas FSH, necesarias para la maduración folicular y la preparación de un ovocito para la ovulación.

Otras soluciones son posibles si falla la estimulación ovárica, como los tratamientos intervencionistas.

Tratamientos intervencionistas

Cirugía ovárica o "drilling": se trata de una técnica quirúrgica laparoscópica que consiste en realizar microincisiones en la capa superficial de los ovarios para facilitar la ovulación espontánea.

La fecundación in vitro, o FIV, es una técnica por la que ovocitos y espermatozoides se encuentran en el laboratorio para provocar la fecundación. Está indicada cuando coexisten otras condiciones médicas, como patología de las trompas de Falopio (oclusión del conducto que une el ovario con el útero), un bajo recuento de espermatozoides o cuando se han probado los procedimientos más sencillos sin resultados positivos. 

Consiste en estimular el crecimiento de los folículos hasta que maduran, recuperar los ovocitos, fecundarlos con un espermatozoide en el laboratorio y, a continuación, reintroducir el ovocito fecundado en el útero de la mujer interesada.

Tratamiento de trastornos metabólicos

Las anomalías metabólicas se tratan con medidas higiénicas y dietéticas, como primera línea de defensa.

Para ello, hay que adaptar la dieta y hacer ejercicio. En caso de sobrepeso, una pérdida de alrededor del 10% del peso inicial reduce el hiperandrogenismo, y también tiene un efecto beneficioso sobre la amenorrea (ausencia de menstruación) y la fertilidad.

Es aconsejable seguir una dieta variada y equilibrada (50% de hidratos de carbono, 30% de grasas y 20% de proteínas).

Para aportar al organismo el mayor número posible de vitaminas y minerales:

  • Seguir una dieta rica en omega-3 (salmón, sardinas), omega-6 (aceite de onagra, aceite de borraja) y omega-9 (aceite de nuez),
  • Limitar los alimentos proinflamatorios (azúcar, alcohol, demasiada carne roja, productos lácteos, gluten) en favor de alimentos antiinflamatorios (fruta fresca, verduras, cereales integrales, frutos secos),
  • Limitar los azúcares rápidos y favorecer los alimentos con un índice glucémico medio y bajo (= IG), por ejemplo, comer pasta integral en lugar de pasta blanca.

El deporte también ayuda a reducir los síntomas de ansiedad y depresión, y contribuye a la pérdida de peso.

Si fracasan las medidas higiénicas y dietéticas, el médico puede prescribir antidiabéticos orales.

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Autor: Balkis Ounaies, Editora de Salud

Balkis es tiene un doctorado en Farmacia y un máster en Economía de la Salud por la Université de Paris Cité.

En la actualidad, como Data Scientist en Carenity, Balkis es responsable de garantizar la... >> Saber más

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