La microbiota intestinal jugaría un papel en la enfermedad del hígado graso

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Pacientes Enfermedad hepática grasa no alcohólica y NASH

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Investigadores franceses, ingleses e italianos descubrieron que una microbiota del intestino malo promueve el desarrollo de la esteatosis hepática no alcohólica(EHNA), o enfermedad del hígado graso, en personas obesas.

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La esteatosis hepática no alcohólica (EHNA), afecta a 1 de cada 3 adultos en todo el mundo. También se llama "enfermedad de la soda" o "enfermedad del hígado graso". En un nuevo estudio publicado en Nature Medicine, investigadores franceses del INSERM, el Imperial College de Londres y la Universidad Tor Vergata en Roma muestran cómo ciertas bacterias intestinales causan la acumulación de grasa en el hígado y juegan así un papel importante en esta enfermedad.

La esteatosis hepática se observa muy a menudo en personas obesas o diabéticas. Es por eso que los investigadores recopilaron datos de dos grandes cohortes de 800 hombres y mujeres que sufren de obesidad. Escojieron los casos donde se comprobó la presencia de un "hígado graso". En un subgrupo más reducido de mujeres obesas (aproximadamente 100), se realizaron análisis moleculares utilizando biopsias de hígado, muestras de orina, plasma y muestras de heces. El objetivo era identificar la vía biológica a través de la cual ocurría la insuficiencia hepática e identificar marcadores para predecir el riesgo de desarrollarla en individuos obesos. Como ya se había comprobado que una microbiota intestinal mala puede promover la diabetes y la obesidad, los investigadores querían saber si también podría desempeñar un papel en la aparición de la enfermedad del hígado graso.

Diversidad microbiana reducida

Los científicos hicieron dos observaciones. En primer lugar, a medida que la enfermedad progresa, la diversidad de genes microbianos se reduce; lo que sugiere una reducción en la composición de la microbiota incluso antes de que aparezcan los primeros síntomas. En segundo lugar, descubrieron que el ácido fenilacético, un compuesto específico de la microbiota, acentúa la acumulación de grasas en el hígado. Como resultado, los investigadores continuaron su trabajo en animales y en células de hígado humano.

Observaron que cuando transfirieron la microbiota de donantes humanos enfermos a ratones, estos últimos vieron que sus niveles de grasa en el hígado aumentaban drásticamente. Por otro lado, después de la administración de ácido fenilacético a ratones, la grasa también se acumuló en el hígado. Esto muestra que la microbiota tiene un efecto real sobre la enfermedad del hígado graso no alcohólico.

Hoy en día, no hay medicina para combatir estas alteraciones hepáticas. Las únicas soluciones radican en un estricto control de la dieta y, en los casos más extremos, consisten en ofrecer un trasplante de hígado. Los investigadores esperan que este estudio conduzca al desarrollo de una nueva generación de probióticos y una estrategia farmacológica para contrarrestar los mecanismos bacterianos responsables de la enfermedad del hígado graso.

Fuente: Top Santé

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