Tratamientos para la depresión

El tratamiento de la depresión se basa en dos pilares que son complementarios: los tratamientos farmacológicos así como el seguimiento psicológico o psicoterapia.

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Los tratamientos se proponen en función de la gravedad de los síntomas, de las causas de la depresión y de las características de cada paciente. La psicoterapia y las medicinas se ofrecen de forma complementaria, pero si se trata de una depresión leve, la psicoterapia puede ser adecuada por sí sola. En todos los casos se recomienda seguir una psicoterapia.

Los medicamentos actúan en los pacientes a nivel cerebral, para restablecer un funcionamiento normal, y se adaptan en función de los síntomas observados. Puede contemplarse una hospitalización en los casos de depresión grave que muestren un riesgo de suicidio inminente o secuelas físicas importantes.

MEDICAMENTOS ANTIDEPRESIVOS

Hoy en día existen diversas familias de medicamentos y una multitud de fármacos antidepresivos presentes en el mercado. Actúan sobre uno o varios compuestos implicados en la transmisión neuronal cerebral.

Los principales medicamentos que se ofrecen para tratar la depresión actúan a nivel de la serotonina, la noradrenalina y la dopamina, cuyos desajustes tienen repercusiones en el estado de ánimo. En función de cada caso así como de la tolerabilidad al tratamiento, el médico elige el medicamento que muestre el modo de acción más adecuado y los efectos adversos menos molestos.

A continuación se comentan los principales fármacos antidepresivos:
- los antidepresivos tricíclicos fueron los primeros medicamentos comercializados. Ofrecen un tratamiento relativamente eficaz pero cuyos efectos secundarios son sequedad de boca, estreñimiento, etc. ;
- los IMAO (inhibidores de la monoaminooxidasa) también han demostrado su eficacia ;
- los serotoninérgicos o inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS), que se lanzaron al mercado hace unos veinte años, actúan directamente sobre el neurotransmisor (serotonina). La eficacia de estos medicamentos va acompañada de menos efectos secundarios que los antidepresivos tricíclicos. Son los medicamentos más recetados actualmente;
- existen medicamentos antidepresivos cuya formulación resulta muy novedosa; un ejemplo de ello son los agonistas de la melatonina, diseñados para tratar de forma simultánea los problemas anímicos y restablecer los ciclos de sueño.

La acción de los antidepresivos no se percibe de forma inmediata. Muchas veces son necesarios muchos días o semanas de tratamiento para alcanzar una respuesta de nivel significativo. El tratamiento de un primer episodio depresivo debe tener una duración mínima obligada de 6 meses; en caso de interrupción precoz del tratamiento, existe riesgo de recaída por nueva aparición de los síntomas. A partir de un segundo periodo de depresión, el tratamiento ha de tener una duración de dos años como mínimo.

Tratamientos más novedosos

No obstante, en algunos pacientes los tratamientos clásicos no surten ningún efecto (ya sea a base de fármacos o psicoterapia). Es por ello que el médico debe buscar opciones menos obvias como las descargas eléctricas o magnéticas.

La estimulación magnética transcraneal, especialmente pensada para ciertas formas de depresión en el marco de una hospitalización, constituye una opción interesante. Esta técnica clínica consiste en aplicar un campo magnético en una zona cerebral determinada. Esta metodología es indolora y no invasiva. Las rápidas variaciones del flujo magnético crean un campo eléctrico que modifica el grado de excitabilidad de las neuronas sobre las que se aplica el campo magnético.

BENEFICIOS DE LA PSICOTERAPIA PARA LOS ESTADOS DEPRESIVOS

Además de seguir un tratamiento farmacológico para tratar la depresión, se recomienda encarecidamente al paciente seguir un calendario de citas con el psiquiatra como un elemento de apoyo, o acudir a psicoterapia. Las sesiones de psicoterapia permiten identificar y entender el o los factores que inducen a la depresión, tratar la enfermedad, disminuir los síntomas o incluso superar la enfermedad. Se necesitan varias sesiones; el número dependerá del perfil de la personalidad del paciente, del nivel de gravedad del trastorno y del modo de acción de los medicamentos. Los psiquiatras y psicólogos adecuados para realizar este tipo de tratamiento proponen un marco adecuado y distintos tipos de intervención: reformulación de los problemas expuestos, interpretaciones, ejercicios individuales, etc.

Dependiendo del caso, puede contemplarse el implementar una terapia cognitivo-conductual (TCC), con o sin uso de antidepresivos. El objetivo de la terapia es analizar las situaciones o los síntomas que acompañan a la depresión. La terapia es capaz de identificar los pensamientos y los automatismos desvalorizantes como la angustia y diversas fobias. Apoyándose en un entorno analítico, el paciente es capaz de trabajar todos los sentimientos negativos que le inquietan. El terapeuta pacta con el paciente un calendario de tareas de realización progresiva que le permite controlar la situación y liberarse poco a poco de sus pensamientos depresivos. A medida que transcurren las sesiones, el paciente maneja cada vez mejor los problemas sobre los cuales tiene una injerencia directa. Las TCC permiten conseguir avances tempranos que refuerzan la personalidad y vuelven a la persona menos sensible a los ataques depresivos.

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