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Espondilitis anquilosante: ¿Qué son los brotes y cómo manejarlos?

Publicado el 10 feb. 2022 • Por Courtney Johnson

La espondilitis anquilosante, o EA, es una enfermedad autoinmune que afecta a las articulaciones de la columna vertebral, las caderas o la zona lumbar. Al igual que muchas enfermedades inflamatorias, la EA se caracteriza por periodos de empeoramiento de los síntomas, o brotes. 

¿Qué es exactamente un brote de espondilitis anquilosante? ¿Cuáles son los síntomas y las causas? ¿Cómo afrontarlos mejor? 

¡A continuación respondemos a estas y otras preguntas!

Espondilitis anquilosante: ¿Qué son los brotes y cómo manejarlos?

¿Qué es la espondilitis anquilosante (EA)? ¿Qué es un brote? 

La espondilitis anquilosante (EA) es una forma de artritis autoinmune que suele afectar a la columna vertebral, las caderas o las articulaciones sacroilíacas (que conectan la columna con la pelvis), pero también a las rodillas, los tobillos, el cuello o las entesis (tejidos conectivos donde los ligamentos y los tendones se unen al hueso). Esta enfermedad provoca la inflamación de las zonas afectadas, desencadenando dolor, rigidez e hinchazón, entre otros síntomas. 

Al igual que otros tipos de enfermedades inflamatorias, la espondilitis anquilosante también se caracteriza por periodos de empeoramiento de los síntomas, o brotes, y periodos de menos síntomas, más leves o inexistentes, o de remisión

Mientras que las personas que padecen EA suelen tener un dolor crónico de cadera, pelvis y espalda baja que aparece y desaparece, durante un brote este dolor se vuelve significativamente más fuerte y debilitante. Durante un brote, el paciente puede necesitar más tratamientos o cuidados que en un periodo de remisión. 

La investigación ha indicado que los brrrotes de la EA son comunes: un estudio de 2017 publicado en el Journal of Rheumatology descubrió que los pacientes experimentan en promedio un brote por mes que dura alrededor de 2 semanas, mientras que un estudio de 2010 en la revista Rheumatology de la Sociedad Británica de Reumatología observó que el 70% de los pacientes con EA experimentan un brote en una semana determinada.

¿Cuáles son los diferentes tipos de brotes de EA? ¿Cuáles son los síntomas?  

Aunque los brotes de la espondilitis anquilosante suelen variar según el paciente, los investigadores han podido identificar dos tipos principales:  

  • Brotes localizados: cuando los síntomas afectan a una zona principal, causando dolor, fatiga e inmovilidad. 
  • Brotes generalizados: cuando los síntomas son más graves y afectan a varias zonas del cuerpo. Los pacientes suelen experimentar síntomas similares a los de la gripe (fiebre, sudoración, etc.), espasmos musculares, ardor en las articulaciones y aumento de la sensibilidad, además de los síntomas experimentados durante un brote localizado. 

Los pacientes suelen manifestar los siguientes síntomas durante un brote de EA: 

  • Dolor en las caderas, la zona lumbar y las nalgas: el dolor puede desarrollarse gradualmente a lo largo de unas semanas o meses, con molestias en un lado o en lados alternos. Suele ser un dolor sordo que empeora a primera hora de la mañana al despertarse. 
  • Fatiga: la inflamación y el dolor duraderos también pueden provocar una fatiga y un cansancio intensos, que pueden empeorar si se duerme mal por la noche debido a las molestias y el dolor. 
  • Rigidez: el dolor en las caderas, la parte baja de la espalda y las nalgas puede ir acompañado de rigidez, lo que dificulta estar de pie, sobre todo por la mañana y por la noche. Puede empeorar tras un periodo de inactividad. 
  • Dolor y rigidez en otras articulaciones: aunque el dolor suele centrarse en la zona lumbar, también puede afectar a otras articulaciones durante un brote. La entesitis (inflamación de la inserción del tendón en el hueso) en las articulaciones del tobillo o la rodilla, la costocondritis (inflamación del cartílago que conecta las costillas con el esternón) y el dolor de cuello también son comunes. 
  • Fiebre: la fiebre puede ser un signo de un brote de EA, pero sigue siendo importante informar a tu médico si la experimentas, ya que podría ser un signo de otro problema de salud, especialmente una infección. Los pacientes que toman productos biológicos, un régimen de tratamiento común para la EA, corren un mayor riesgo de infección, por lo que es importante que te pongas en contacto con tu médico si experimentas fiebre u otro síntoma de infección, como sudoración, escalofríos o pérdida de peso.  
  • Problemas oculares: la Spondylitis Association of America informa de que hasta el 40% de las personas que padecen espondilitis -término que engloba un grupo de enfermedades inflamatorias que incluyen la EA, la artritis psoriásica y otras- experimentan una inflamación ocular, denominada iritis o uveítis. Esta inflamación provoca dolor, enrojecimiento, visión borrosa, sensibilidad a la luz o motas en uno o ambos ojos. 
  • Depresión: el dolor crónico puede ser mentalmente, además de físicamente, agotador. Los estudios han demostrado que hasta el 75% de los pacientes con espondilitis anquilosante experimentan síntomas emocionales como la depresión durante un brote. 

¿Cuáles son las causas de los brotes de EA? 


Desgraciadamente, aún no se conocen las causas de la espondilitis anquilosante y sus brotes, que no siempre pueden prevenirse o controlarse. 

Algunos brotes pueden aparecer después de infecciones, situaciones de mucho estrés, cambios de tiempo o sobreesfuerzo. Muchos pacientes son capaces de identificar los factores desencadenantes de sus brotes con el tiempo, lo que les ayuda a prevenirlos o a desarrollar un plan de control. 

¿Cómo se tratan los brotes de EA? 

Tratamientos farmacológicos 

La opción de tratamiento de primera línea para las reagudizaciones de la espondilitis anquilosante son los AINE, como el ibuprofeno (Nurofen®, Espidifen®), la aspirina o el naproxeno (Lundiran®), que ayudan a aliviar la inflamación.  

También pueden recetarse medicamentos corticosteroides como la prednisona, un potente antiinflamatorio, en caso de brotes graves que no respondan a tratamientos más conservadores. Pueden administrarse por inyección para una acción más potente y rápida. 

En el caso de brotes de EA que progresan en gravedad, son más duraderos o se producen con más frecuencia, pueden recetarse fármacos biológicos, un tipo de medicamento antirreumático modificador de la enfermedad (DMARD). Estos fármacos, además de aliviar los síntomas de la EA, ayudan a bloquear el proceso inflamatorio en el organismo antes de que se inicie.

En España hay actualmente 7 fármacos biológicos aprobados para el tratamiento de la EA:  

5 anti-TNFα:

Y 2 no anti-TNFα

La Agencia Europea también ha aprobado a finales de 2021 1 inhibidor de la Janus quinasa (JAK):

Por último, también puede recetarse metotrexato, otro FAME y un fármaco de quimioterapia habitual, por vía oral o inyectable.  

>> ¡Aprende más sobre el metotrexato en nuestro artículo aquí! << 

Ejercicio suave 

En el caso de la espondilitis anquilosante, el dolor suele ser más intenso tras periodos de inactividad y mejora con el movimiento. Por eso es importante mantenerse en movimiento, mediante ejercicios adaptados y con moderación. El yoga modificado, el tai chi, los paseos, la máquina elíptica, la natación, los ejercicios de amplitud de movimiento o incluso simplemente los estiramientos profundos o la respiración son ejercicios que pueden beneficiar a los pacientes con EA. 

Encontrar un equilibrio entre el ejercicio suave y el reposo puede ser una gran herramienta para controlar un brote. 

Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (TENS)  

Aunque su nombre sea intimidante, la TENS puede ser una terapia complementaria útil para ayudar a controlar el dolor. Un dispositivo TENS, que puede ser prescrito por un fisioterapeuta, regula la respuesta al dolor bloqueando las señales nerviosas al cerebro.  

Aunque aún no a sido demostrada empíricamente su eficacia, muchos pacientes se benefician de ella y su uso es seguro una vez que se les ha enseñado correctamente a utilizarla. 

Terapia de frío o calor 

Aunque no hay muchas pruebas científicas sobre el efecto del calor o del hielo, muchos pacientes consideran que utilizar una almohadilla térmica o tomar un baño o ducha caliente por la mañana puede aliviar el dolor y la rigidez. Del mismo modo, aplicar una compresa fría en las zonas inflamadas puede ayudar a reducir la inflamación

¿Cómo afrontar un brote de EA? 

 He aquí algunos consejos que pueden ayudarte a afrontar un brote de EA: 

Prepárate para un brote

Cuando se trata de brotes de EA, un poco de prevención puede servir de mucho. Aunque no hay forma de detener por completo un brote, hay medidas que pueden tomarse para controlarlo mejor. Los estiramientos, el entrenamiento de fuerza, la mejora de la postura y los ejercicios de resistencia para la salud del corazón pueden ayudarte a afrontar mejor un brote. 

Los médicos recomiendan realizar actividades o ejercicios que favorezcan la extensión y rotación de la columna vertebral y trabajen la fuerza de las rodillas y la cadera, e incorporarlos a la vida diaria. Por ejemplo, cuando estés en el trabajo, intenta hacer descansos regulares para no sentarse en su escritorio durante largos períodos de tiempo, opta por un escritorio de pie o intenta tumbarte boca abajo apoyado en los codos mientras juegas con sus hijos o nietos en lugar de sentarte en el suelo. 

Encuentra las técnicas de control del dolor y el estrés que te funcionan  

Además de las opciones medicinales para aliviar el dolor, muchas técnicas de mente y cuerpo, como la meditación, la conciencia plena o la respiración profunda, pueden ayudar a aliviar o apartar la mente del dolor. Centrarte en las zonas del cuerpo que no te duelen e integrar los ejercicios de respiración en tu rutina puede ayudarte a reducir la ansiedad que puedas sentir por tus molestias. 

Además, no te olvides de controlar tu salud mental. El dolor crónico puede ser un reto tanto para el cuerpo como para la mente. A muchos pacientes les resulta beneficioso hablar con un terapeuta u otro profesional de la salud mental que entienda el dolor crónico, o unirse a grupos de apoyo como el foro de espondilitis anquilosante de Carenity, donde puedes compartir tus experiencias con otras personas que te entienden. 

Tómate tu tiempo para descansar  

Aunque puede ser difícil cuando tienes una agenda muy apretada, es importante conocer tus límites y saber cuándo es el momento de parar. Intenta incorporar tiempo para el descanso en tu rutina diaria y, si notas que se avecina un brote, no dudes en tomarte un descanso o pedir ayuda a tus familiares o amigos.

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¡Cuidate! 


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avatar Courtney Johnson

Autor: Courtney Johnson, Redactora de Salud

Courtney es creadora de contenidos en Carenity y se concentra en la redacción de artículos sobre salud. Le apasiona especialmente explorar los temas de la nutrición, el bienestar y la psicología.

Courtney... >> Saber más

¿Quién hizo la revisión?: Antoine Seignez, Farmacéutico jefe de proyecto de Data Science

Antoine es titular de un doctorado en farmacia y de otro en ciencias de la vida, especializado en inmunología. Estudió en la Universidad de Borgoña. Varios de sus trabajos han sido publicados en revistas... >> Saber más

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