El cáncer de mama y la alimentación

Una alimentación equilibrada puede ayudar a prevenir la aparición del cáncer de mama, y también a luchar contra la enfermedad en combinación con su tratamiento.

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El cáncer de mama se trata gracias a un diagnóstico precoz, las terapias médicas y sobretodo la prevención. Y la mejor forma de prevenir el cáncer de mama es tener una alimentación y un estilo de vida saludables.

Algunos de los alimentos que consumimos a diario proporcionan una forma natural y eficaz de prevenir el cáncer y poseen además propiedades curativas que pueden utilizarse en combinación con los tratamientos farmacológicos:

Las setas: especialmente los champiñones, que son capaces de controlar el desarrollo de un tumor gracias a su capacidad de inhibir la aromatasa. La aromatasa es la enzima responsable de la biosíntesis de los estrógenos, los cuales pueden estar relacionados con el origen del cáncer de mama. Por lo tanto, las setas pueden actuar como un tratamiento hormonal natural si se consumen de forma regular.

• Los arándanos: gracias a su elevado contenido en antioxidantes, son capaces de prevenir eficazmente la propagación de las células cancerosas en la mama.

La granada: al igual que las setas, contiene sustancias capaces de inhibir la aromatasa.

La canela: es capaz de bloquear una proteína que es segregada y desarrollada por el cáncer. Más concretamente, la canela dificulta la angiogénesis (el proceso de crecimiento de nuevos vasos sanguíneos a partir de vasos preexistentes), un proceso que está implicado en el crecimiento de los tumores.

El aceite de semillas de uva: también es conocido por su capacidad de inhibir la aromatasa.

La importancia de la alimentación para las personas que reciben un tratamiento contra el cáncer

Cuando se sigue un tratamiento contra el cáncer de mama, es fundamental seguir una alimentación equilibrada. En efecto, seguir una alimentación adecuada no solo aumenta la eficacia del tratamiento, sino que además reduce sus efectos secundarios y mejora la calidad de vida de la paciente.

También es muy importante que la alimentación no interfiera con el tratamiento del cáncer de mama y que sea saludable y ligera para favorecer la depuración de los órganos, como el hígado y los riñones, para los cuales la toxicidad de la quimioterapia representa una dura prueba.

Los alimentos más indicados, especialmente en el caso de la quimioterapia, son las frutas y las verduras. Entre ellos se encuentran las zanahorias, el hinojo y el apio, que poseen grandes propiedades depurativas y nos permiten «limpiar» nuestro cuerpo con regularidad. 

El consumo de carne o alimentos ricos en estrógenos puede favorecer el desarrollo de ciertos tipos de cáncer, especialmente el de mama. Por lo tanto, para prevenir el cáncer de mama, es importante limitar el consumo de proteínas de origen animal.

No obstante, a fin de aprovechar al máximo todos los efectos beneficiosos para la prevención del cáncer de mama, es fundamental combinar la alimentación variada y equilibrada con una actividad física regular.

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